Las farmacéuticas ganan 90.000 millones de dólares al año con las vacunas COVID financiadas con dinero público

Revista Nº 18 – Febrero 2023. OTRAS FUENTES

Un informe del centro de investigación SOMO demuestra que Pfizer, BioNTech, Moderna y Sinovac inflaron precios, mientras recibían dinero público para la investigación y para la compra anticipada por los países ricos. Del otro lado, solo un 23% de los habitantes de países con ingresos bajos tiene las dosis completas.

Sara Plaza Casares
El Salto, 28-02-2023, https://www.elsaltodiario.com/vacunas/farmaceuticas-ganan-90000-millones-dolares-al-ano-vacunas-covid-financiadas-dinero-publico
 
Sara Plaza realiza un excelente y completo artículo comentando el informe elaborado por el Centro para la Investigación de las Corporaciones Multinacionales SOMO, con sede en Holanda, En él y como resultado de una investigación se concluye que las siete principales empresas farmacéuticas de vacunas obtuvieron  beneficios enormes de 90.000 millones de dólares en 2021 y en 2022. (Pfizer/BioNTech (40.000 millones), Moderna (20.000 millones) y Sinovac (19.000 millones). Ademas, las grandes farmacéuticas, mientras recibían financiación pública para la investigación y para la compra anticipada de vacunas por los países del norte, han provocado una inequidad injusta y obscena en el reparto de las dosis y como en una cita en el artículo señala Fernando Lamata: «Si se hubiera vacunado a todo el planeta al mismo ritmo que nos vacunamos en el Norte se habrían evitado unos 9 millones de muertos, según indican los informes”.
 
 
Hace dos años el mundo comenzaba a vacunarse. Hoy, mientras el 74% de la población de los países con ingresos altos ya tienen las dosis completas, solo un 23% de los habitantes en los países de ingresos bajos han accedido a esta pauta. Al mismo tiempo, el Centro para la Investigación de las Corporaciones Multinacionales SOMO, con sede en Holanda, desvelaba este lunes en una reciente investigación que las siete principales empresas farmacéuticas que han comercializado las vacunas han conseguido ingentes beneficios: 90.000 millones de dólares en 2021 y en 2022. Este estudio sitúa a Pfizer/BioNTech (40.000 millones), Moderna (20.000 millones) y Sinovac (19.000 millones) como las compañías que más dinero han ganado en el último ejercicio, lejos de AstraZeneca (4.000), Johnson and Johnson (2.400 millones) y Novavax (1.100 millones). Así las cosas, las grandes farmacéuticas, mientras recibían financiación pública para la investigación y para la compra anticipada de vacunas por los países del norte, han hecho caja ante la inequidad en el reparto de las dosis.
 
En medio de la pandemia, asegura el informe Pharma’s Pandemic Profits, los gobiernos gastaron miles de millones en fondos para apoyar la investigación y el desarrollo de vacunas. “Siete productores de vacunas recibieron 5.800 millones de dólares de fondos públicos, siendo el gobierno de los Estados Unidos el mayor financiador, proporcionando 5.000 millones de euros”, destaca el estudio. Estos acuerdos alcanzados no incluían cláusulas para la devolución del dinero una vez obtenidas ganancias, aunque estas fueran excesivas.
 
Pero donde encontraron el verdadero negocio fue en los Acuerdos de Compra Anticipada (APA), firmados con países de ingresos altos para asegurarse dosis a través de la transferencia de fondos para el desarrollo y la producción de las vacunas cuando estas aún no estaban en el mercado. Según este informe las compañías farmacéuticas recibieron al menos 86.500 millones a través de estos APA.
 
Los márgenes de beneficio fueron de entre un 49% hasta un 76%, ganancias “enormes” para la industria farmacéutica.
 
“La financiación pública tiene que servir al interés público, lo que significa medicamentos asequibles y seguros que sean accesibles para todos, no superbeneficios para las grandes farmacéuticas»”, asegura la investigadora de SOMOS Esther de Haan quien pide el establecimiento de reglas claras para evitar “acuerdos perversos”. Acuerdos que, entre otras cosas, tampoco incluían la congelación de precios de los medicamentos o su comercialización al precio de coste. Por lo que, tal y como se indica en este informe, los precios de las diferentes vacunas escalaron en el tiempo, de los 19 euros por unidad hasta los 30 en el caso de Pfizer/BioNtech, o desde los 16 euros a los 26 en el caso de Moderna. Al mismo tiempo que los márgenes de beneficio fueron de entre un 49% hasta un 76%, ganancias “enormes” para la industria farmacéutica.
 
“Las empresas han buscado descaradamente ganancias y han estado favoreciendo acuerdos con países de altos ingresos, que pagarían un precio más alto por dosis. Los gobiernos de los países de altos ingresos también han estado expulsando a los países de bajos ingresos, haciendo tratos con todos los productores de vacunas y reclamando más vacunas de las que necesitaban”, asegura de Han.
 
Muertes evitadas
Para Fernando Lamata, integrante de la Asociación Acceso Justo al Medicamento y experto en políticas de salud pública, estamos ante unos beneficios “abusivos”. “No es admisible que pusieran precios diez veces por encima del coste lo que les ha permitido estas ganancias. El beneficio sobre ventas es más del 50% cuando la media industrial es del 5%, es una barbaridad”, valora para quien estos “precios excesivos” lo único que permiten es que las empresas recompren acciones, aumenten las retribuciones de sus ejecutivos, inviertan más en marketing para seguir consiguiendo beneficios y comprar otras empresas.
 
“Si se hubiera vacunado a todo el planeta al mismo ritmo que nos vacunamos en el Norte se habrían evitado unos 9 millones de muertos, según indican los informes”.
 
De fondo, la inequidad en el acceso a la vacuna. Mientras el 74% y el 78% de las personas que viven en países de ingresos altos y medios/altos tienen la pauta completa, sólo el 58% y el 23% de los que habitan en países de ingresos medios /bajos e ingresos bajos cuenta con estas dosis, tal y como se recoge en la web elaborada en la Universidad de Oxford, Our World In Data.
 
“La pandemia se prolongó porque no se vacunó a todo el mundo al mismo tiempo. Si se hubiera vacunado a todo el planeta al mismo ritmo que nos vacunamos en el Norte se habrían evitado unos 9 millones de muertos, según indican los informes”, expresa Lamata.
 
Acuerdos insuficientes
Durante 20 meses países del norte, de la mano de las multinacionales, presionaron para que no se llegara a un acuerdo para la exención de patentes de las vacunas, pruebas diagnósticas y otros tratamientos contra el covid-29 en el seno de la OMC. Una que lanzaban India y Sudáfrica el 2 de octubre de 2020 al Consejo de los Acuerdos sobre los Derechos de Propiedad Intelectual con el Comercio (ADPIC), formado por todos los países integrantes de la OMC. Hasta el 7 de junio de 2022 no se alcanzó un acuerdo, que expertas y activistas calificaron como insuficiente.
 
El acuerdo habilita la posibilidad de que un país permita a una empresa utilizar una patente sin la autorización del propietario durante cinco años. Pero la propuesta era mucho más ambiciosa ya que pedía que las farmacéuticas no solo renunciaran temporalmente a la propiedad intelectual sobre las patentes, sino también a los secretos comerciales, los derechos de autor y los diseños industriales. “En la patente va incluida la descripción para hacer ese medicamento y con esa información una empresa no puede reproducirlo porque hay información confidencial que no está incluida”, explica Lamata.
 
“Tenemos tiempo para que los países recapaciten y decidan que ante una pandemia tiene que haber una suspensión inmediata de patentes”.
 
Las esperanzas están hoy depositadas en el Acuerdo sobre la Pandemia, un nuevo instrumento internacional que reconoce la necesidad de que los gobiernos impongan condiciones a la financiación pública de la investigación y el desarrollo médicos. Las negociaciones para este acuerdo arrancan esta semana en el seno de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo, valoran desde SOMO, el borrador del texto publicado a principios de este mes está muy lejos de hacer obligatorias las condiciones sobre precios, márgenes de beneficio y acceso equitativo. “Tenemos tiempo para que los países recapaciten y decidan que ante una pandemia tiene que haber una suspensión inmediata de patentes. Esto se debe de activar en cuanto aparezca una nueva pandemia y las subvenciones a la investigación de tratamientos deben ir condicionadas a que haya fijado un precio de coste y la transferencia de tecnologías”, sentencia el experto en políticas de salud pública.
 
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