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“El medicamento como determinante de salud en una sociedad cambiante”, a propósito de una mesa

ORIGINAL. Revista nº 45 de febrero 2026

Antonio Pujol de Castro.

Médico Interno Residente de Medicina Preventiva y Salud Pública en el Hospital Clínico San Carlos (Madrid). Graduado en Medicina por la Universidad Complutense de Madrid. Vocal de la Asociación por el Acceso Justo al Medicamento (AAJM).

El pasado jueves 12 de febrero de 2026 tuvo lugar en la sede de la Fundación de Ciencias del Medicamento y Productos Sanitarios (Fundamed) el Encuentro de Saberes “Aspectos sociales del medicamento” con motivo de la creación de la cátedra Bidafarma-Universidad Rey Juan Carlos. En este evento tuvo lugar la mesa titulada “El medicamento como determinante de salud en una sociedad cambiante”, a la cual fue invitada la Asociación de Acceso Justo al Medicamento (AAJM). En la mesa también participaron Javier Vinzia Portabella, Director de Banco Farmacéutico; Jara Zotes Ciprés, del Observatorio de la pobreza farmacéutica; Núria Llurba Montesinos, de Farmacéuticos Mundi (Farmamundi); y un servidor.

Durante esta mesa pude hacer una exposición de los siguientes puntos:

1. EL medicamento como determinante de salud

Durante la inauguración, por parte del Catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública, Ángel Gil de Miguel, se comentó «A New Perspective on the Health of Canadians» (1). Es un informe elaborado en 1974 por el Ministerio de Salud y Bienestar del Gobierno de Canadá que se convirtió en una referencia en las políticas de salud pública y promoción de la salud. Conocido mundialmente como Informe Lalonde, en honor al Ministro de Salud canadiense, el documento propone la fórmula para integrar los sistemas sanitarios y la promoción de la salud en el marco de una política integral. En este primer documento describe 4 determinantes de salud:

  • Estilos de vida: Decisiones personales (dieta, ejercicio, adicciones) que impactan en la salud.
  • Medio ambiente: Factores físicos, sociales y culturales (contaminación, entorno socioeconómico).
  • Biología humana: Aspectos genéticos, hereditarios y envejecimiento.
  • Organización de la atención sanitaria: Calidad, accesibilidad y cobertura de los servicios de salud.

Contrasta entre estos 4 determinantes, cómo pese a que la organización de la atención sanitaria representa un porcentaje pequeño en la salud de las personas, se lleva un gran porcentaje del presupuesto anualmente.

Este documento creó un marco que fue ampliado por Dahlgren y Whitehead en 1991 con sus “Determinantes sociales de la salud” (2).

En este marco, el medicamento forma parte del sistema sanitario, pero está fuertemente atravesado por los determinantes sociales, porque para acceder a él se ha necesitado 1) identificar la necesidad en salud, y para ello es necesaria un alfabetismo sanitario y unas creencias, confianza y expectativas en el sistema sanitario; 2) capacidad para la búsqueda de asistencia sanitaria, determinada por los valores sociales, culturales, de género, autonomía; 3) capacidad para alcanzar los servicios sanitarios, determinada por el transporte y la movilidad, el entorno, el soporte social, así como la localización y accesibilidad geográfica de los servicios, las horas de apertura, los mecanismos para las citas; 4) la capacidad de financiarlo, en caso de que haya copagos, o sean prestaciones que no estén en la cartera, depende también de los costes de oportunidad (cuánto dinero está perdiendo dejando de ir al trabajo para ir a la consulta); 5) la capacidad para continuar con el proceso, que depende de la información que reciba, de la adherencia, del empoderamiento, del soporte de los cuidadores, etc. (3)

2. Derecho a la salud y asistencia médica

El derecho a la salud, del que se deriva, en los sistemas sanitarios modernos, el acceso efectivo a medicamentos esenciales, está recogido en la Declaración de los Derechos Humanos en el artículo 25 (4), en nuestra Constitución Española como principio rector en el artículo 43, así como la competencia de los poderes públicos para organizar y tutelar las prestaciones sanitarias (5) y en la Ley General de Sanidad, se dice “Todos tienen los siguientes derechos con respecto a las distintas administraciones públicas sanitarias:” entre los que se incluye en el punto 14. “A obtener los medicamentos y productos sanitarios que se consideren necesarios para promover, conservar o restablecer su salud, en los términos que reglamentariamente se establezcan por la Administración del Estado.” (6)

No obstante, en el barómetro sanitario de 2025, en la pregunta 13 “En los últimos doce meses, ¿ha dejado Ud. de tomar algún medicamento recetado por un/a médico/a de la sanidad pública porque no se lo pudo permitir por motivos económicos?”, un 4,6% declaraba que no tomaba su medicación prescrita por motivos económicos, lo que, extrapolado a la población española, corresponde a 2,2 millones de personas para las cuales, el precio del medicamento es una barrera.

Esta barrera económica, tiene un nombre: copago. El Real Decreto-ley 16/2012, de medidas urgentes para garantizar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud y mejorar la calidad y seguridad de sus prestaciones, a parte de expulsar a las personas migrantes sin papeles, pasando de una semi-universalidad a recibir prestaciones en función de la condición de trabajador, también expulsa de facto a aquellas personas que por motivos económicos no pueden permitirse el copago farmacéutico.

Fueron interesantes las aportaciones de Javier Vinzia Portabella, Director de Banco Farmacéutico y Jara Zotes Ciprés, del Observatorio de la pobreza farmacéutica, al aportar datos: el 91,2% de los beneficiarios del banco farmacéutico, pertenecen al grupo TSI 003, es decir, trabajadores activos con una renta inferior a 18.000 euros anuales, a quienes corresponde una aportación farmacéutica del 40% del precio del medicamento.

3. Sostenibilidad

La población ha cambiado. Gracias a las mejoras de las condiciones de vida (educación general y sanitaria, derechos laborales, protección del medio ambiente, mejora de la nutrición, etc.) podemos disfrutar de una población más longeva, pero con más enfermedades crónicas. Nos enfrentamos a un reto de más población que además tiene más necesidades objetivas.

Pero además, tenemos un proceso de medicalización que genera aún más necesidades:

  • Avances diagnósticos y terapéuticos: para quien tiene un martillo, todo son clavos. Cada año crece la lista de diagnósticos posibles. También, más malestares son susceptibles de ser medicalizados, especialmente pero no solo, en el ámbito de la salud mental.
  • Mayor demanda: la salud es un bien de mercado inagotable porque siempre podemos estar mejor.
  • Interés industrial-comercial: claramente existen intereses comerciales y toda una industria farmacéutica que va a querer aumentar la prescripción. Hablamos de sus estrategias más adelante.

Todo esto lleva a que el gasto público en farmacia aumente año tras año. Pero no solo se debe a un aumento de la demanda, también a un aumento del precio.

4. Determinantes comerciales de la salud

Si antes hemos hablado de los determinantes sociales, hemos de hablar de los determinantes comerciales de la salud. Si bien las entidades comerciales pueden contribuir positivamente a la salud y la sociedad, existe una creciente evidencia de que los productos y prácticas de algunos actores comerciales- en particular las corporaciones transnacionales más grandes son responsables de las crecientes tasas de mala salud evitable, daño planetario e inequidad social y de salud; estos problemas se conocen cada vez más como los determinantes comerciales de la salud. (7)

Habitamos el capitalismo. Estamos en un sistema económico donde una proporción sustancial de los medios de producción y propiedad está operada por particulares para obtener una ganancia. Por otra parte, tenemos unas necesidades: producción y abastecimiento de medicamentos, investigación y desarrollo de nuevas terapias.

Dado que estamos en un sistema financiado fundamentalmente por las arcas públicas, esto hace que el sistema sea susceptible de sufrir captura corporativa (10), mediante la cual, las decisiones políticas responden a intereses privados. Esta captura corporativa tiene una parte material: donaciones a partidos, puertas giratorias o incluso actos ilegales como sobornos; social, mediante el marketing, promoción de enfermedades, financiación de organizaciones y plataformas de pacientes; e intelectual, influyendo en la formación, tanto de grado financiando cátedras, como de posgrado financiando la formación continuada, congresos y sociedades científicas, controlan las prioridades de la investigación, la publicación a través de las revistas científicas y la recomendación con las guías clínicas.

5. Capitalismo sin libre mercado: la patente

El libre mercado es un sistema económico en el cual los precios de los bienes y servicios son determinados por la interacción de intercambios voluntarios entre los individuos según la ley de la oferta y la demanda. Requiere para su funcionamiento la existencia de la libre competencia y precios libres y para ello es necesario el respeto por los derechos de propiedad y de contrato entre las partes, en ausencia de coacción para la toma de decisiones. En economía, un fallo de mercado es una situación en la que la asignación de los recursos por parte del mercado no es eficiente.

Llamamos “Competencia imperfecta” cuando una empresa tiene más poder de mercado que el resto de las empresas que están operando en un momento determinado. Como consecuencia de este fallo, los consumidores van a consumir una cantidad menor a un precio mayor. Un claro ejemplo de estructura de mercado sin desempeño óptimo de acuerdo a los patrones de eficiencia económica son es el monopolio. En el caso del medicamento, este monopolio tiene un soporte legal llamado patente.

En España, el Real decreto-ley de 26 de Julio de 1929 sobre Propiedad Industrial (11), documento que regulaba las patentes, indicaba explícitamente en su artículo 48 que “No podrán ser objeto de patente: 2.° Los productos o los resultados industriales, las fórmulas farmacéuticas y medicamentosas y las de los alimentos para la especie humana o los animales; pero sí lo serán los procedimientos y los aparatos para obtenerlos.” No obstante, cuando España firma el Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC) (12) en 1994, esta excepción se elimina, otorgando un monopolio al patentador durante 20 años. Este monopolio confiere poder de mercado que permite imponer precios elevados, con sobrecostes y opacidad, y una investigación fuertemente condicionada por la rentabilidad. Aunque el ADPIC contempla flexibilidades como las licencias obligatorias y voluntarias, su uso en la práctica es excepcional en países de renta alta.

6. El valor del medicamento

Es fundamental que diferenciemos entre valor y precio. El medicamento tiene un valor incalculable, porque en ocasiones separa la vida de la muerte. Pero el valor no puede ser un argumento para maximizar los beneficios de la industria. Por analogía: una apendicectomía intervenida en la privada tiene un precio de entre 3000 y 7000€. Tiene un gran valor social porque no se muere una persona de 17 años, que además va a estar cotizando durante toda su vida. ¿Por qué no cuesta más? Porque no tiene sentido que el precio venga determinado por el valor.

Como mensajes clave de la exposición, quise transmitir:

  1. Que la industria privada siempre va a tener lucro como fin, a costa de las arcas públicas y las necesidades de la población.
  1. Que es necesario tomar medidas como:
    1. Centralización de compras
    2. Publicación de costes de I+D
    3. Fin de la confidencialidad en precios
    4. Eliminación de copagos o reforma según renta real
  1. Que con el ahorro conseguido cuando se eviten los sobrecostes se ha de financiar la independencia de la formación de los profesionales y de la labor de las organizaciones civiles.

Referencias:

  1. Lalonde M. A new perspective on the health of Canadians. 1974. Disponible en: https://educacionparalasalud.org/wp-content/uploads/eps_media/recursos/documentos/132/informe-lalonde.pdf
  1. Whitehead M. Concepts and principles of equity and health. WHO. 1991. Disponible en: https://actionsdg.ctb.ku.edu/wp-content/uploads/MUJICA-Conceptos-y-principios-de-equidad-en-salud.pdf
  1. Levesque JF, Harris MF, Russell G. Patient-centred access to health care: conceptualising access at the interface of health systems and populations. International Journal for Equity in Health. 2013; 12(18). DOI: https://doi.org/10.1186/1475-9276-12-18
  1. Organización de las Naciones Unidas. Declaración Universal de los Derechos Humanos. 1948. Disponible en: https://www.un.org/es/about-us/universal-declaration-of-human-rights
  1. Cortes Generales. Constitución Española. 1978. Disponible en: https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-1978-31229
  1. Cortes Generales. Ley General de Sanidad. 1986. Disponible en: https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-1986-10499
  1. Ministerio de Sanidad. Barómetro Sanitario 2025. Disponible en: https://www.sanidad.gob.es/estadEstudios/estadisticas/BarometroSanitario/Barom_Sanit_2025/BS_2025_1a_oleada/es3509mar.pdf
  1. Jefatura del Estado. Real Decreto-ley 16/2012, de 20 de abril, de medidas urgentes para garantizar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud y mejorar la calidad y seguridad de sus prestaciones. Disponible en: https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2012-5403
  1. Gilmore AB, Fabbri A, Baum F, et al. Definición y conceptualización de los determinantes comerciales de la salud. The Lancet. 2023; 401(10383): 1194-1213. DOI: https://doi.org/10.1016/S0140-6736(23)00013-2
  1. Royo-Bordonada MA. Captura corporativa de la salud pública. Rev. Bioética y Derecho. 2019;(45):25-41. ISSN 1886-5887
  1. Ministerio de Economía Nacional. Real decreto-ley de 26 de Julio de 1929 sobre Propiedad Industrial. Disponible en: https://www.boe.es/datos/pdfs/BOE//1930/127/A00842-00869.pdf
  1. Organización Mundial del Comercio. Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio. 1995. Disponible en: https://www.wto.org/spanish/tratop_s/trips_s/ta_docs_s/1_tripsandconventions_s.pdf

Más de 100 organizaciones instan a los países a resistir los ataques comerciales de Trump y proteger el acceso a medicamentos asequibles

OTRAS FUENTES. Revista nº 45 de febrero 2026

Public Citizen.

Public Citizen, 19-02-2026. https://www.citizen.org/news/more-than-100-organizations-urge-countries-to-resist-trumps-trade-attacks-protect-access-to-affordable-medicines/


A continuación, recogemos los comentarios realizados por expertos bien reconocidos sobre el documento, firmado por Public Citizen, Health Gap y otras organizaciones, donde se expone la necesidad de resistir a los ataques del gobierno Trump que cuestionan un acceso justo y asequible a los medicamentos.

Este texto es realmente una llamada a la acción mundial para impedir que las medidas arancelarias y de política farmacéutica de Trump provoquen una situación desastrosa en el acceso de la vacunas y medicamentos necesarios para preservar, y mantener la salud de la humanidad.

(Finalizado los comentarios, el lector/a puede encontrar el texto completo y las organizaciones firmantes).

WASHINGTON, D.C. — Public Citizen, Health GAP y 99 organizaciones expertas de todo el mundo exigen un enfoque de política comercial global que preserve el acceso a medicamentos asequibles y rechace los acuerdos alcanzados bajo presión.

El acuerdo de principio entre EEUU. y el Reino Unido con las grandes farmacéuticas, fruto de un abuso de poder comercial y aranceles instrumentalizados, no debe repetirse. Aun así, en las semanas posteriores al acuerdo con el Reino Unido, EEUU. obligó a Argentina a firmar un Acuerdo de Comercio Recíproco (TAR) que impulsa la agenda monopolística de las grandes farmacéuticas a expensas de la salud pública. Expertos de los sectores de salud pública, comercio, trabajo, clima y religión insisten en destacar que en los enfoques comerciales se debe preservar la capacidad de los países para:

  • Garantizar precios asequibles para todos
  • Rechazar la intimidación corporativa
  • Permitir un suministro abundante de medicamentos
  • Garantizar la seguridad, eficacia y calidad de los medicamentos
  • Determinar libremente qué tratados internacionales son beneficiosos
  • Adherirse a procesos comerciales transparentes

El director de Acceso a Medicamentos de Public Citizen, Peter Maybarduk, emitió la siguiente declaración:

“Las amenazas arancelarias de Trump solo conducen a un agravamiento de la escasez y el racionamiento de medicamentos. Su alianza deshonesta con las grandes farmacéuticas para aumentar los precios de los medicamentos en el extranjero pone en riesgo la vida de las personas, a la vez que distrae del cambio real y la rendición de cuentas de la industria farmacéutica que necesitamos en Estados Unidos para que los medicamentos sean asequibles.

En lugar de aumentar los costos y lanzar amenazas, los gobiernos deberían invertir para expandir la producción de medicamentos en todas partes y aprender de las mejores prácticas de los demás para reducir los precios en sus países”.

Brook Baker, asesor principal de políticas de Health GAP, emitió la siguiente declaración:

“La administración Trump ha diezmado la programación y la prestación de servicios de salud a nivel mundial mediante reducciones y restricciones en la ayuda exterior para la salud, pero también busca consolidar el poder monopolístico de las grandes farmacéuticas mediante acuerdos comerciales apresurados y negociados en secreto, y amenazas comerciales. En lugar de fomentar suministros adecuados, precios asequibles y un acceso equitativo a las tecnologías médicas, Trump aplica normas regulatorias más rigurosas en materia de propiedad intelectual, protección de precios y que maximizan las ganancias de las farmacéuticas a expensas de la salud, intimidando a los países con aranceles y otras medidas. Los seis principios para el comercio y el acceso a los medicamentos contrarrestan la hegemonía de las farmacéuticas y las medidas coercitivas de Trump en su nombre”.

El investigador de Acción Internacional para la Salud, Javier Llamozaemitió el siguiente comunicado:

«Latinoamérica tiene el derecho soberano de regular, producir y adquirir medicamentos seguros y rentables, priorizando la vida por encima del lucro. Rechazamos acuerdos que refuercen monopolios, encarezcan los tratamientos y debiliten nuestras capacidades locales. La salud no se negocia bajo presión ni amenazas comerciales».

«América Latina tiene el derecho soberano de regular, producir y adquirir medicamentos seguros y asequibles, priorizando la vida sobre las ganancias. Rechazamos acuerdos que fortalecen los monopolios, aumentan el costo de los tratamientos y debilitan nuestras capacidades locales. La salud no es negociable bajo presiones o amenazas comerciales».

Tim Bierley, director de Políticas y Campañas de Global Justice Now, emitió la siguiente declaración:

“Durante años, el Reino Unido ha aplicado controles de precios sensatos para limitar el impacto de los notorios sobreprecios de las farmacéuticas por los medicamentos. Al ceder en las negociaciones con Trump y la industria farmacéutica y aceptar suavizarlos, nuestro gobierno ha comprometido al Reino Unido con una atención médica más cara sin nada tangible a cambio.

Este terrible acuerdo también sienta un precedente preocupante, incentivando a las farmacéuticas a usar tácticas de extorsión para aumentar los precios de los medicamentos en todo el mundo. En lugar de actuar en solitario, los países deben trabajar juntos para combatir el poder monopolístico de las farmacéuticas, que siempre priorizarán la ganancia sobre nuestra salud”.

Sangeeta Shashikant, asesora legal y de políticas de la Red del Tercer Mundo, emitió la siguiente declaración:

“Los gobiernos tienen el deber legal y moral de garantizar el derecho a la salud de sus ciudadanos. La política comercial nunca debe utilizarse como arma para socavar esa responsabilidad ni para obligar a los países a desmantelar sus salvaguardias de salud pública. Cualquier marco comercial que restrinja el margen de maniobra, debilite la producción local o limite el acceso a medicamentos asequibles es fundamentalmente incompatible con los derechos humanos, especialmente el derecho a la salud, y debe ser rechazado”

Principios para el Acceso a los Medicamentos y el Comercio (texto completo)

La administración Trump está utilizando el poder comercial de Estados Unidos y aranceles extremos para intimidar a otros países y obligarlos a firmar acuerdos vinculantes que socavan el acceso asequible y fácil a los medicamentos.

El caos comercial de Trump exige precios más altos para los medicamentos fuera de Estados Unidos, antepone los intereses corporativos a las necesidades sanitarias, promueve aranceles farmacéuticos elevados que reducen el suministro mundial, socava el desarrollo de la capacidad local y persigue todas sus demandas mediante negociaciones secretas.

Los países que se apresuran a satisfacer las exigencias de Estados Unidos corren el riesgo de aceptar condiciones —incluidas las disposiciones perjudiciales en materia de propiedad intelectual y restricciones a la negociación, la adquisición y la producción de medicamentos— que comprometen el acceso a los medicamentos y el derecho a la salud.

Creemos que los enfoques comerciales deben preservar la capacidad de los países para:

1. Garantizar precios asequibles para todos.

2. Rechazar el acoso corporativo.

3. Permitir un suministro abundante de medicamentos.

4. Garantizar la seguridad, la eficacia y la calidad de los medicamentos.

5. Determinar libremente qué tratados internacionales son beneficiosos.

6. Adherirse a procesos comerciales transparentes y responsables.

  1. Garantizar precios asequibles para todos.

Trump quiere que las empresas farmacéuticas aumenten sus precios en muchos países, lo que podría provocar el racionamiento de los tratamientos y agotar los presupuestos sanitarios. Su excusa: es que esto, de alguna manera, reducirá los precios para los estadounidenses. Pero no hay motivos para pensar que unos precios más altos en algunos países provocarán una bajada de los precios, o la aplicación de la cláusula de «nación más favorecida», en Estados Unidos. Por el contrario, esta política amenaza con incrementar los precios ya elevados, al dar a las empresas con poder monopolístico más libertad para fijar precios excesivos.

Los medicamentos deben ser asequibles para los particulares y los pagadores públicos y privados, y sostenibles para los sistemas de salud.

Para conseguir precios más justos, hay que evitar las medidas que buscan desregular los precios de los productos farmacéuticos.

Muchos países negocian los precios y evalúan la eficacia clínica y la rentabilidad para garantizar la asequibilidad de los nuevos medicamentos. El Reino Unido utiliza estos sistemas para contrarrestar los precios excesivamente elevados fijados por las empresas farmacéuticas y mitigar el impacto presupuestario.

Sin embargo, como resultado de la presión ejercida por la administración Trump y la industria farmacéutica, el Reino Unido ha aceptado modificar sus normas de fijación de precios de los medicamentos, lo que se traducirá en un aumento del gasto farmacéutico. Además, algunas empresas farmacéuticas ya han aceptado aumentar los precios de entrada en el Reino Unido.

2. Rechazar el acoso corporativo.

Si bien la presión sostenida obligó a las normas comerciales internacionales a reconocer la importancia de salvaguardar la salud pública y el acceso a los medicamentos, los acuerdos comerciales suelen incluir cláusulas de propiedad intelectual que van más allá de las normas acordadas internacionalmente, entre otras cosas al exigir normas menos estrictas de patentabilidad, exclusividad de datos/comercialización (monopolios), prórrogas de la vigencia de las patentes y vinculación entre la patente y la situación reglamentaria. A menudo se utilizan amenazas comerciales y políticas para limitar el uso de las licencias obligatorias. Esto ha reducido el margen de maniobra de los países para facilitar el acceso a medicamentos genéricos asequibles y combatir las prácticas anticompetitivas. Además, Estados Unidos suele buscar una mayor protección de los secretos comerciales en los acuerdos comerciales, lo que permite a las empresas mantener la confidencialidad de información importante y esconderse tras

acuerdos de no divulgación.

Los países deben tener libertad para promulgar y aplicar políticas que permitan el acceso a los medicamentos sin restricciones derivadas de las normas comerciales ni presiones externas.

Las presiones comerciales nunca deben utilizarse para socavar o intentar eliminar el margen de maniobra acordado internacionalmente en materia de salud pública y propiedad intelectual. Los gobiernos no deben fomentar la adopción ni aceptar compromisos en materia de propiedad intelectual en los acuerdos comerciales que limiten la capacidad de proteger o aumentar el acceso a medicamentos asequibles. Los países deben seguir siendo libres de exigir la divulgación pública de los costos de investigación y desarrollo y de fabricación, los precios, los acuerdos de suministro y otra información farmacéutica de interés público.

Los gobiernos tienen derecho a aplicar salvaguardias de interés público en sus leyes y

prácticas en materia de propiedad intelectual. La Ley de Patentes de la India, por ejemplo, incluye importantes salvaguardias que favorecen el acceso asequible a los medicamentos al impedir la concesión de patentes de baja calidad que prolongan los monopolios sobre los medicamentos.

El Relator Especial de las Naciones Unidas sobre el derecho a la salud, reconociendo el impacto adverso que el Acuerdo sobre los ADPIC de la OMC y los acuerdos de libre comercio han tenido en los precios y la disponibilidad de los medicamentos, recomienda incorporar flexibilidades como estas en las leyes nacionales para facilitar el acceso a los medicamentos genéricos. El Relator Especial recomienda, además que los países en desarrollo no introduzcan normas ADPIC-plus en sus leyes nacionales y que los países desarrollados no alienten a los países en desarrollo a celebrar acuerdos comerciales ADPIC-plus.

3. Permitir un suministro abundante de medicamentos.

Tras la grave escasez de vacunas y tratamientos contra la COVID-19, existe un consenso cada vez mayor en torno a la necesidad de reforzar las capacidades biofarmacéuticas locales y regionales para respaldar, la respuesta de emergencia, atender las necesidades sanitarias locales, garantizar un suministro oportuno y adecuado, y promover la ciencia y la investigación a nivel mundial. Sin embargo, los enfoques comerciales pueden ir en contra de estos objetivos.

El suministro oportuno, asequible y equitativo de medicamentos requiere la participación de una gran variedad de productores de todo el mundo.

Fomentar una mayor capacidad de producción e investigación, especialmente en los países de ingresos bajos y medios, entre otras cosas facilitando el intercambio de la propiedad intelectual, la tecnología y los conocimientos necesarios para producir instrumentos médicos.

Las políticas comerciales destinadas a respaldar las políticas industriales deben estar en

consonancia con los objetivos sanitarios y apoyar el acceso sostenible a los medicamentos en todas partes.

Las iniciativas para aumentar la producción nacional o regional deben dar prioridad a las necesidades sanitarias y no deben perjudicar las cadenas de suministro mundiales, entre otras cosas evitando medidas comerciales disruptivas y caóticas, como los aranceles elevados sobre los productos farmacéuticos.

Si bien las inversiones específicas en la producción nacional, orientadas por las necesidades sanitarias, pueden contribuir a aumentar la seguridad del suministro de medicamentos esenciales, el plan del presidente Trump para impulsar la capacidad farmacéutica nacional se basa en gran medida en la amenaza de aplicar aranceles elevados a las importaciones de productos farmacéuticos. Los caóticos oaranceles de Trump ignoran políticas más eficaces para aumentar la producción nacional y amenazan la capacidad mundial más amplia que puede apoyar el acceso oportuno a medicamentos asequibles para todos.

Mientras tanto, la administración Trump puede presionar a otros países para que compren productos estadounidenses como parte de acuerdos bilaterales de ayuda sanitaria, lo que podría obstaculizar el desarrollo de la capacidad de fabricación local o regional en los países en desarrollo y fijar precios inasequibles para los medicamentos.

4. Garantizar la seguridad, la eficacia y la calidad de los medicamentos.

Para ayudar a reducir la carga regulatoria y facilitar el acceso oportuno a los medicamentos, muchas autoridades reguladoras participan en iniciativas para armonizar los requisitos regulatorios y se basan en las evaluaciones realizadas por otros reguladores. Esto es sensato cuando los organismos públicos mantienen la flexibilidad necesaria para equilibrar la seguridad, la eficacia y el acceso en interés del. público. Sin embargo, los acuerdos comerciales pueden obligar a los países a aplicar determinadas normas de evaluación o a aceptar íntegramente las decisiones normativas externas, lo que puede limitar la capacidad de los organismos para actuar en interés público o adaptarse a las necesidades locales y puede crear vías para que las empresas dominantes influyan en los procesos de evaluación normativa de manera que se inhiba la discrecionalidad de cada parte en la administración de las políticas de regulación de los medicamentos.

Los países deben conservar su soberanía en la toma de decisiones sobre la regulación de los medicamentos.

Para cumplir con la obligación de certificar que los medicamentos son seguros, eficaces y de buena calidad, las autoridades reguladoras nacionales deben conservar su autonomía, al tiempo que adoptan prácticas —incluida la colaboración externa— que eviten duplicaciones innecesarias, faciliten el acceso oportuno y contribuyan al fortalecimiento de la regulación.

Los acuerdos comerciales no deben interferir en el espacio para regular en interés de la salud pública. El Acuerdo de Comercio Recíproco entre Estados Unidos y Malasia, negociado en respuesta a las amenazas arancelarias de Trump, exige que Malasia acepte la autorización previa de comercialización emitida por la FDA de Estados Unidos como prueba suficiente de que un producto farmacéutico fabricado en Estados Unidos cumple los requisitos de Malasia para la autorización de comercialización. Esta obligación suscita preocupación por la libertad de Malasia para determinar la mejor manera de abordar las decisiones reglamentarias —incluido cuándo y cómo recurrir a organismos reguladores externos— a fin de garantizar la seguridad y la eficacia de los productos. Además, la dependencia de organismos reguladores externos sin una colaboración y un intercambio de información, complementarios puede socavar el desarrollo de las capacidades reglamentarias de los países en desarrollo, lo que, a su vez, puede obstaculizar los esfuerzos por fortalecer la producción local y regional, que depende de organismos reguladores competentes.

5. Determinar libremente qué tratados internacionales son beneficiosos.

Los acuerdos comerciales bilaterales suelen exigir o instar a la adopción o el cumplimiento de tratados internacionales sobre propiedad intelectual. Muchos de estos tratados abordan los procedimientos que deben seguir los solicitantes de patentes para simplificar los procesos y requisitos en todos los países. La adhesión a los tratados no tiene por qué ser beneficiosa para los países en desarrollo, en particular las obligaciones que imponen nuevas cargas que exceden la capacidad local o entran en conflicto con otros intereses nacionales.

Los gobiernos deben resistirse a la coacción económica para adoptar tratados internacionales. Los gobiernos deben considerar si les conviene adoptar acuerdos internacionales, ya que estos pueden imponer requisitos adicionales potencialmente onerosos que van más allá de los exigidos por un acuerdo bilateral.

Los acuerdos comerciales recientes firmados bajo la administración Trump exigen que el país socio se adhiera y aplique plenamente muchos acuerdos adicionales. Por ejemplo, el Acuerdo de Comercio Recíproco entre Estados Unidos y Malasia y el Acuerdo de Comercio Recíproco entre Estados Unidos y Camboya mencionan 13 acuerdos internacionales sobre propiedad intelectual, incluidos los que afectan a la regulación de las patentes farmacéuticas.

6. Adherirse a procesos comerciales transparentes y responsables.

La administración Trump ha aprovechado el caos arancelario para obligar a otros países a participar en negociaciones comerciales secretas. Si bien la sociedad civil lleva mucho tiempo criticando la falta de transparencia de las negociaciones de los acuerdos de libre comercio, las negociaciones comerciales de la actual administración estadounidense han alcanzado un nuevo nivel de secretismo. Esta falta de rendición de cuentas aumenta el riesgo de que las empresas se apropien del proceso, lo que lleva a los gobiernos a comprometerse con disposiciones perjudiciales que podrían poner en peligro la salud. Las decisiones que afectarán a la salud de las personas no pueden negociarse a puerta cerrada ni estar dominadas por los intereses corporativos.

La política comercial y las negociaciones comerciales deben ser transparentes, participativas y responsables ante el público para garantizar que cualquier acuerdo refleje la opinión democrática y promueva el interés público.

Antes de que los gobiernos compartan los textos de sus propuestas en las negociaciones,

dichos textos deben publicarse en un proceso de comentario público oficial, y todos los

textos consolidados tras cada ronda de negociaciones también deben hacerse públicos para que los ciudadanos y los expertos de la sociedad civil puedan influir en su contenido antes de que se finalice el texto renegociado.

Los modelos favorables a las empresas y al monopolio, reforzados por el orden comercial actual y explotados por los poderosos, están fallando al mundo. La salud debe ser una garantía, no una moneda de cambio.

Organizaciones firmantes:

Public Citizen, Health GAP, ABAC/ONG Burkina Faso, Acción Internacional para la Salud Perú, ACHA-AFRICA, Advancing Synergy, Æqua, Africa Freedom of Information Centre, Alliance Sud, AMWU, Asia Pacific Research Network (APRN), Asociación Santa Micaela, Association for Proper Internet Governance, Association of Democratic Doctors (Verein demokratischer Ärzt*innen), Association of Women of Southern Europe, Australian Fair Trade and Investment Network, AVAC, Bekwarra hepatitis B support & advocacy initiative, BFLA, Both ENDS, Brazilian Interdisciplinary AIDS Association, BUKO Pharma-Kampagne Germany, Canadian Centre for Policy Alternatives, Cancer Alliance South Africa, CARAM Asia, Center for Economic and Policy Research, Centre for Health and Development Initiative Africa (CHDIA), Centre for Human Rights and Rehabilitation (CHRR), Coalition des organismes communautaires quebecois de lutte contre le sida (COCQ-SIDA), COALITION OF WOMEN LIVING WITH HIV AND AIDS, Communications Workers of America (CWA), Dr Uzo Adirieje Foundation (DUZAFOUND), European Trade Justice Coalition, Florida Physicians for Social Responsibility, Friends of Vulnerable Village Children Uganda – FVVC-Ug, Fundacion Huesped, Fundación IFARMA, GeneEthics, Georgetown University Center for Global Health Policy & Politics, Girl Rescue Foundation (GRF), Global Exchange, Global Health Council, Global humanitarian Progress GHP Corp, Global Justice Now (UK),

Good Health Community Programmes,

Health Action International,

Human Rights Defenders Coalition (HRDC),

ICHANGE,

Indonesia for Global Justice (IGJ)Institute for Policy Studies – Global Economy Project,

IRESCO,

JARRIDD International,

Just Futures Collaborative,

Just Treatment,

Kamukunji Paralegal Trust (KAPLET),

Kimirina,

LHL International Tuberculosis Foundation,

Mainline,

MARSAL,

Medical IMPACT,

Medicinas para la Gente Capitulo Latinoamerica,

Missionary Oblates of Mary Immaculate,

National Forum of People Living with HIV and AIDS Networks Uganda (NAFOPHANU),

Naturefriends Greece,

NETWORK Lobby for Catholic Social Justice,

Nigerian Women Agro Allied Farmers Association,

Open Markets Institute,

Partners In Health,

People’s Health Movement – North America,

Pharmaceutical Accountability Foundation,

PowerShift e.V,

PrEP4All,

Prescrire,

Public Eye,

Public Health Association of Australia,

Public Services International (PSI),

Resilient40,

Salud por Derecho,

Salud y Farmacos,

Sinatsisa Lubombo Women and girls Empowerment organization,

Social Security Works,

Southern and Eastern Africa Trade Information and Negotiations Institute (SEATINI),

Spark Street Advisors,

St. Hemmingways CBO,

T1International,

The Society for Children Orphaned By AIDS Inc. (SOCOBA),

The United Methodist Church – General Board of Church and Society,

Third World Network,

Trade Justice Education Fund,

Trade Justice Movement,

Trade Justice Network Canada,

Trade Justice New York Metro,

Traditional, Complementary and Integrative Healthcare Coalition,

Transform Trade,

Treatment Action Group,

Union Congolaise des Organisations des PvVIH,

Universities Allied for Essential Medicines,

Vikas Adhyayan KendraVoluntary Health Association of India,

Wemos,

Wote Youth Development Projects CBO.

El acuerdo de Trump con Argentina marca un nuevo mínimo en el comercio favorable a las grandes farmacéuticas

OTRAS FUENTES. Revista nº 45 de febrero 2026

Public Citizen.

Public Citizen. 17-02-2026. https://www.citizen.org/article/trumps-deal-with-argentina-marks-a-new-low-in-big-pharma-friendly-trade/


La lectura de este artículo genera una sensación de indignación, cuando observamos la utilización del informe Especial 301, habitualmente utilizado como amenaza y sanción por EEUU para proteger sus intereses comerciales, para imponer a Argentina unas condiciones draconianas en la aplicación de los derechos de propiedad intelectual, las exclusividades de datos, o sobre la prórroga del periodo de protección de la patentes.

Pero la impunidad con la que somete EEUU a Argentina llega al extremo de obligar a la creación de un a fiscalía federal para proteger la propiedad intelectual. Sin duda, estos acuerdos aceptados por el gobierno de Milei convierten a Argentina en un estado vasallo.

Cuando Trump anunció sus infames «aranceles recíprocos» a principios de abril de 2025, hizo alarde de un informe que, según él, contenía «barreras no arancelarias» de otros países contra Estados Unidos. Esas «barreras no arancelarias» eran, en realidad, leyes y políticas que desagradan a las corporaciones estadounidenses, incluso aquellas que benefician el interés público, como las leyes que promueven medicamentos asequibles. Cuando ese mismo mes se publicó la «lista de vigilancia» anual más detallada sobre las leyes de propiedad intelectual, el Informe Especial 301, Public Citizen alertó de que esta lista anual de políticas de otros países, dirigida a las grandes farmacéuticas, podría servir como guía para las concesiones de las grandes farmacéuticas en las secretas negociaciones de Trump sobre «aranceles recíprocos».

El Acuerdo sobre Comercio e Inversión Recíprocos, firmado recientemente entre Estados Unidos y Argentina, lamentablemente, hizo precisamente eso. El acuerdo entre Estados Unidos y Argentina obligó a que Argentina hiciera concesiones explícitamente enumeradas en el Informe Especial 301, lo que representa un nuevo ejemplo en el uso de la política comercial estadounidense para presionar a los países a adoptar reglas de propiedad intelectual que expanden el poder monopólico de las grandes farmacéuticas a expensas del acceso a medicamentos asequibles.

Aumento de las quejas especiales 301 de Big Pharma

Si bien las normas comerciales acordadas internacionalmente en la Organización Mundial del Comercio (OMC) privilegian indebidamente los derechos de propiedad intelectual, dichos acuerdos al menos reconocen la necesidad de equilibrar los derechos de propiedad intelectual con los esfuerzos para garantizar un acceso asequible a los medicamentos y apoyar el interés público.

Sin embargo, el Informe Especial 301 tiene un largo historial de menoscabar estas consideraciones de interés público en favor de disposiciones maximalistas sobre propiedad intelectual que amplían el poder monopolístico. Expertos han cuestionado la legitimidad del proceso del Informe Especial 301, sugiriendo que la práctica del Informe Especial 301 de no justificar sus críticas y amenazar con sanciones unilaterales por prácticas que cumplen con el Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC) de la Organización Mundial del Comercio viola las normas de justicia administrativa y las normas internacionales.

Ahora, con el acuerdo entre Estados Unidos y Argentina, la administración Trump ha llevado esta intimidación un paso más allá mediante medidas vinculantes basadas en cuestionables denuncias del Informe Especial 301, lo que amplía aún más la influencia inapropiada de las corporaciones sobre la política comercial estadounidense.

Esta es la primera vez que un acuerdo comercial estadounidense menciona explícitamente el Informe Especial 301 y exige a un país abordar una serie de denuncias de las grandes farmacéuticas planteadas en él.

El nuevo acuerdo exige a Argentina «adoptar medidas con prontitud para resolver plenamente los problemas identificados con respecto a Argentina en el Informe Especial 301 más reciente». El acuerdo incluye diversas concesiones relacionadas con la propiedad intelectual, entre ellas:

Directrices de patentes – Argentina está obligada a tomar medidas para derogar sus regulaciones nacionales relacionadas con las normas de patentes (Resoluciones Conjuntas No. 118/2012, No. 546/2012, No. 107/2012, y No. 283/2015).

Las resoluciones argentinas de 2012 y 2015 orientan la evaluación de las solicitudes de invenciones farmacéuticas y biotecnológicas. Estas directrices no modifican ni limitan los criterios de patentabilidad, sino que buscan garantizar la correcta aplicación de dichos estándares. Al derogar estas directrices, las empresas farmacéuticas tienen mayor probabilidad de obtener patentes basadas en productos o procesos excesivamente amplios o no innovadores, lo que extenderá aún más sus monopolios y restringirá el acceso a medicamentos asequibles.

Exclusividad de datos: Argentina debe elaborar un informe que analice la viabilidad, el alcance y los requisitos institucionales para implementar un régimen de protección de datos que sea compatible con los artículos 20.45 y 20.48 del Tratado entre Estados Unidos, México y Canadá (T-MEC). Todos los países parte del Acuerdo sobre los ADPIC deben proteger los datos no divulgados del uso comercial desleal. Argentina ofrece dicha protección. La búsqueda de exclusividad de datos por parte de Estados Unidos va más allá de la protección de datos, proporcionando un nivel adicional de monopolio, independiente de las patentes. El T-MEC exige cinco años de exclusividad de datos, durante los cuales los fabricantes de genéricos y las autoridades reguladoras no pueden utilizar los datos de una empresa original para otorgar la aprobación de comercialización de un medicamento genérico.

Prórrogas de patentes: Argentina debe elaborar un informe que analice las causas de los retrasos en el proceso de concesión de patentes, identifique las atribuibles a factores administrativos y evalúe la viabilidad legal de las prórrogas de la duración de las patentes en caso de retrasos irrazonables, y tomar medidas para reducirsignificativamente la tramitación de patentes, incluyendo las de invenciones biotecnológicas y farmacéuticas.

Las prórrogas de la duración de las patentes otorgan a las empresas años adicionales de monopolio, además del plazo estándar de 20 años. Si bien las extensiones de la vigencia de las patentes se asignan aparentemente para evitar retrasos, la variación en los períodos de revisión es normal en cada sistema y no indica una protección insuficiente de la propiedad intelectual. Extender la vigencia de las patentes retrasa el acceso a medicamentos genéricos y mantiene los precios altos.

Cumplimiento: Argentina debe establecer un organismo de coordinación para el cumplimiento de la propiedad intelectual y explorar la posibilidad de contar con una fiscalía federal especializada en propiedad intelectual.

Las empresas gozan de amplios recursos para hacer cumplir su propiedad intelectual. Las medidas de cumplimiento expansivas inclinan aún más la balanza de poder a favor de los intereses de la industria, por ejemplo, al ofrecer recursos más generosos por infracción y ampliar sus posibilidades de influencia. Este tipo de medidas corre el riesgo de frenar las acciones políticas legítimas destinadas a facilitar el acceso a los medicamentos.

Una plantilla preocupante

El acuerdo entre EE. UU. y Argentina revela la mentira tras la afirmación de Trump de que se enfrenta a las grandes farmacéuticas y reduce los precios de los medicamentos. Mientras distrae al público estadounidense de las acciones reales para bajar los precios con su vanidosa página web TrumpRx, que en realidad amenaza con aumentar los costos de los medicamentos para algunos usuarios en lugar de reducirlos, está utilizando negociaciones comerciales secretas para hacer el trabajo sucio de las grandes farmacéuticas y expandir su poder monopolístico a nivel mundial.

La coalición sanitaria de Indonesia exige el regreso de las protecciones contra el reverdecimiento de patentes

  • La Coalición para la Promoción de los Derechos de los Pacientes para el Acceso a los Medicamentos está llevando a cabo una revisión judicial de la Ley de Patentes de Indonesia de 2024, pidiendo el retorno de las protecciones cruciales contra el reverdecimiento de patentes

OTRAS FUENTES. Revista nº 45 de febrero 2026

Peoples Health Dispatch.

Peoples Health Dispatch, 03-02-2026. https://peoplesdispatch.org/2026/02/03/indonesian-health-coalition-demands-return-of-protections-against-patent-evergreening/?ref=peoples-health-dispatch.ghost.io


Este artículo es un buen ejemplo de la utilización de los procedimientos utilizados por la BigPharma de reverdecimiento (evergreening) de patentes para extender él monopolio y mantener él alto precios de los medicamentos.

La Coalición Indonesia para la Defensa de los Derechos del Paciente y el Acceso a Medicamentos está impulsando una revisión judicial de la Ley de Patentes renovada, promulgada en 2024, advirtiendo que socava el acceso a medicamentos esenciales y amenaza la sostenibilidad del programa del Seguro Nacional de Salud (JKN). Según la coalición, la nueva ley contiene disposiciones que amenazan el acceso público a medicamentos esenciales, en particular debido a la eliminación del Artículo 4(f), que anteriormente servía como protección contra el evergreenIng de patentes, una estrategia utilizada por las compañías farmacéuticas para extender los monopolios de patentes sobre medicamentos esenciales.

Activistas de la coalición declararon a People’s Health Dispatch que la disposición en cuestión había servido, durante muchos años, como una salvaguardia legal crucial y la base para que la sociedad civil se opusiera a las patentes, incluso en campañas relacionadas con los medicamentos bedaquilina y lenacapavir. Originalmente, el Artículo 4(f) estipulaba que los nuevos usos de productos conocidos, así como las nuevas formas de productos conocidos que sean químicamente similares y no proporcionen una mejora significativa en la eficacia, no podían protegerse como nuevas invenciones. El contenido principal del artículo «se asemejaba mucho al Artículo 3(d) de la Ley de Patentes de la India», señalaron los activistas.

«La eliminación de este artículo abre la puerta a peligrosos monopolios de patentes que perjudican a los pacientes», declaró Tony Richard Samosir, presidente de la Comunidad de Pacientes de Diálisis de Indonesia, en un comunicado que exponía las razones de la solicitud de revisión judicial. Estas preocupaciones están lejos de ser abstractas, dado que la perpetuación de patentes es una práctica perjudicial y bien documentada.

“Cuando se extienden las patentes sin una innovación clara, los precios de los medicamentos se mantienen altos y suponen una enorme carga para los pacientes, sus familias y el programa JKN”, añadió Arni Rismayanti, de la Fundación Indonesia para la Hipertensión Pulmonar. Se centró en el sildenafilo como un ejemplo concreto de cómo las compañías farmacéuticas manipulan las normas de patentes para aumentar sus ganancias a costa de la salud de los pacientes. Utilizado para tratar tanto la hipertensión pulmonar como la disfunción eréctil, el sildenafilo ahora puede patentarse en Indonesia bajo dos indicaciones independientes, “lo que permite que persistan los monopolios y que los precios se mantengan altos”, declaró Rismayanti.

Otro ejemplo planteado por activistas es la bedaquilina, un medicamento utilizado para tratar la tuberculosis multirresistente. «La patente principal de la bedaquilina en Indonesia expiró en 2023, pero cinco patentes secundarias han extendido el monopolio hasta 2036», señaló Irwandy Wijaya, de la Coalición Indonesia contra el SIDA. «Situaciones similares se han producido con medicamentos para el VIH/SIDA, la hepatitis C, el cáncer, la diabetes mellitus e incluso la COVID-19».

«Sin protecciones como el Artículo 4(f), estas estrategias pueden bloquear la producción de medicamentos genéricos y limitar gravemente el acceso público», advirtió Rahmat Maulana Sidik, director ejecutivo de Indonesia for Global Justice. «Con la eliminación del Artículo 4(f) de la actual Ley de Patentes, la supervisión pública sobre las patentes farmacéuticas que no cumplen con los estándares de patentes se ha visto significativamente debilitada», añadió.

Como parte del proceso judicial, la Coalición exige la restitución del Artículo 4(f) para proteger el derecho a la salud en Indonesia y resistir las presiones de las compañías farmacéuticas sobre el sector salud.

Justificando los altos precios de los medicamentos: Los Payasos que dirigen la página opinión de Jeff Bezos

OTRAS FUENTES. Revista nº 45 de febrero 2026

Dean Baker.

6 de febrero de 2026. https://www.patreon.com/posts/150088199


Una vez más, Dean Baker nos proporciona un artículo de singular claridad, que merece la pena ser leído con atención. Como comenta, utilizando la aritmética se demuestra que los pacientes en Estados Unidos pagan por los medicamentos hasta cinco veces más que el gasto en investigación para su desarrollo

Estamos viendo cómo la administración Trump, con este argumento, intenta justificar la estrategia de aumentar los precios de los medicamentos en Europa. Baker señala agudamente la falsedad de este planteamiento: Europa ya está pagando altos precios por los medicamentos. En realidad, lo único que se conseguirá es que la Big Pharma sea aún más rica.

Me siento tentado a ignorar el Washington Trump-Post tras la purga de Jeff Bezos, pero quizás haya algún valor ridículo que pueda explotarse para educar al público. El Post publicó un editorial en el que se quejaba de que quienes buscan reducir los precios de los medicamentos en Estados Unidos están siendo miopes, ya que eso solo significa que veremos menos medicamentos nuevos en el futuro. Afirmaba que el verdadero problema es que Europa no paga lo suficiente por los medicamentos porque no otorga a las compañías farmacéuticas monopolios de patentes sin restricciones otorgados por el gobierno, sino que limita los precios en función de la utilidad del medicamento.

Dos simples cifras muestran lo ridículo del argumento del Post. El año pasado gastamos más de 720.000 millones de dólares en medicamentos y otros productos farmacéuticos. La industria gastó alrededor de 150.000 millones de dólares en investigación. Eso significa que los pacientes en Estados Unidos pagaron casi cinco veces más por los medicamentos que lo que la industria gastó en investigación.

Probablemente cuesta alrededor de 150.000 millones de dólares fabricar y distribuir los medicamentos. (Lo sabemos por el precio de venta de los medicamentos genéricos). Esto deja a la industria con 570 mil millones de dólares para cubrir 150 mil millones en investigación. El resto se destina a beneficios, publicidad, altos salarios para directores ejecutivos y otros altos ejecutivos, y sobornos a políticos, médicos y medios de comunicación.

Los aficionados a la aritmética, lo que supongo excluye a los editores del Washington Post y a otros partidarios de Trump, sabrían que Europa estaría pagando una fortuna para cubrir los costes de investigación, incluso si sus precios fueran el 40 % de los precios estadounidenses. Lo único que se conseguiría subiendo el precio de los medicamentos en Europa es que los amigos ricos de Jeff Bezos se enriquecerían aún más.

Si queremos hablar seriamente de bajar los precios de los medicamentos, deberíamos cambiar la forma en que apoyamos la investigación. En lugar de depender de monopolios de patentes otorgados por el gobierno, podríamos financiar la investigación por adelantado, por ejemplo, aumentando drásticamente los 50 mil millones de dólares que ahora destinamos a financiarla a través de los Institutos Nacionales de Salud. Entonces, toda la investigación podría ser completamente de código abierto, con todas las patentes en el dominio público.

Esto no solo significaría que los nuevos medicamentos podrían venderse como genéricos baratos desde el día en que son aprobados por la FDA, sino que la investigación probablemente avanzaría más rápido, ya que los nuevos hallazgos estarían disponibles gratuitamente. Esto permitiría a investigadores de todo el mundo seguir pistas prometedoras y evitar callejones sin salida.

Esta forma de financiar la investigación también eliminaría el enorme incentivo que la industria tiene ahora para mentir sobre la seguridad y la eficacia de los nuevos medicamentos. Vimos este problema con mayor claridad con la crisis de los opioides, donde la industria engañó a los médicos sobre la adicción de la nueva generación de opioides, pero el problema de la tergiversación de la investigación surge constantemente. Es exactamente lo que la teoría económica predice que sucede cuando un monopolio gubernamental permite a las empresas vender productos a precios que superan en miles de puntos porcentuales los costos de producción.

Llevo mucho tiempo denunciando la corrupción de la industria farmacéutica y promoviendo la financiación directa por adelantado como alternativa. Me alegra ver un nuevo artículo de Dana Brown en el Acelerador de Políticas de Vanderbilt que plantea el mismo argumento.

Hay un viejo dicho que dice que a los intelectuales les cuesta lidiar con nuevas ideas, y la financiación directa e inicial de la investigación farmacéutica es sin duda una idea nueva para quienes no imaginan una alternativa a los monopolios de patentes. Además, dado que los principales medios de comunicación están controlados por ricos como Jeff Bezos, no les preocupa dar a conocer políticas que podrían costarles a sus amigos ricos cientos de miles de millones de dólares.

Pero al menos quienes leen mis artículos pueden saberlo. El Washington Post les miente. Existen mecanismos más eficientes para financiar la investigación biomédica que pueden brindarnos precios más bajos para los medicamentos y mejores medicinas. Los medicamentos pueden y deben ser baratos; no tenemos por qué encarecerlos con monopolios de patentes. Quizás algún día podamos tener un debate serio sobre alternativas a las patentes para financiar el desarrollo de nuevos medicamentos.

Disponible el Nº 44 de la revista Acceso Justo al Medicamento

RESUMEN: 

En este número de la revista se denuncia, desde distintas perspectivas, como en el modelo actual de acceso a los medicamentos la industria farmacéutica prioriza el lucro económico sobre el derecho global a la salud, que es indisoluble con el derecho a la vida. No importan las vidas, sólo la cuenta de resultados, y los gobiernos, nuestro Gobierno, no hacen nada.


Nuestro sistema sanitario público, universal y gratuito
amenazado por la codicia de las grandes farmacéuticas
El número 44 de la revista ACCESO JUSTO AL MEDICAMENTO,
https://accesojustomedicamento.org/revista-de-aajm/ ya está disponible.
En este número de la revista se denuncia, desde distintas perspectivas, como en el modelo
actual de acceso a los medicamentos la industria farmacéutica prioriza el lucro económico sobre
el derecho global a la salud, que es indisoluble con el derecho a la vida. No importan las vidas,
sólo la cuenta de resultados, y los gobiernos, nuestro Gobierno, no hacen nada.
En el editorial, elaborado por la Comisión de Redacción con el título “Las políticas
farmacéuticas de EE.UU. y de la BigPharma, un peligro para los sistemas sanitario”, se
analiza cómo las estrategias de precios abusivos y monopolios de la gran industria farmacéutica,
potenciadas por políticas arancelarias de EE.UU., amenazan la sostenibilidad de los sistemas
públicos de salud en Europa y España. Continuando con esta evaluación, la revista recoge la
posición de la AAJM, el gravísimo paso atrás que ha supuesto la reforma de la legislación
farmacéutica europea, que amplia los periodos de monopolio de 6 a 11 años, lo que consolidará
unos beneficios abusivos para las grandes farmacéuticas de unos 100.000 millones de euros a
costa de la accesibilidad de los pacientes. Fernando Lamata, presidente de honor de la AAJM y
de la Comisión Editorial de esta publicación, reflexiona sobre cómo las patentes rompen el
equilibrio de los sistemas sanitarios al permitir precios que no reflejan los costes reales de
investigación, sino que buscan maximizar el beneficio financiero. Finalmente, dentro de los
originales de este número, Ana Isabel Rigueira García, aborda el impacto clínico y social de la
Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE), destacando los retos en la adherencia al
tratamiento con inyecciones intravítreas y la carga que supone para los cuidadores y el sistema
de salud.
En la recopilación de artículos del máximo interés publicados por otras fuentes, en la rAAJM 44,
se recogen: de Peoples Health Dispatch, una entrevista a Diarmaid McDonald, sobre el
acuerdo comercial que podría causar miles de muertes prevenibles al elevar los precios de los
medicamentos en el Reino Unido a cambio de exenciones arancelaria de los EE.UU.; más de lo
mismo es el análisis de Brandon Novickes, en CEPR, sobre cómo la FDA de Kennedy continúa
con la corrupción de las grandes farmacéuticas; Civio, nos trae la batalla legal en España, por la
transparencia en los precios de fármacos financiados públicamente, como en el caso del
medicamento Luxturna; el equipo editorial de Health Policy Watch repasa las crisis sanitarias
del año 2025 incluyendo los recortes en ayuda al desarrollo de EE.UU. y el impacto del cambio
climático en la salud mundial; desde El Salto, nos ofrecen un amplio y documentado reportaje
sobre las vinculaciones de las prácticas comerciales de la empresa Teva, con la ocupación de
territorios palestinos y el sistema de apartheid. Finalmente, en este espacio dedicado a otras
fuentes, nos hacemos eco de un estudio transversal, publicado en JAMA, que revela que la
mayoría de los países en desarrollo que albergan ensayos clínicos no tienen acceso físico
posterior a los medicamentos que ayudaron a probar.
Para los que utilicen la versión en PDF, accesible igualmente desde el enlace a la página web de
la AAJM señalado al principio, recomendamos la lectura de los 12 informes y documentos
seleccionados por la Comisión de Redacción. Como cierre de la revista 44 de la AAJM, pegados
a la actualidad, en nuestra sección “Maldigo la poesía”, hacemos un homenaje a la ciudad de
Mineápolis, en EE.UU, y a sus dos ciudadanos asesinados por la policía federal de inmigración,
haciendo nuestra la poesía y la voz de Bruce Springsteen.

Acceso al PDF del Nº 44 de la revista AJM, en:

https://accesojustomedicamento.org/wp-content/uploads/2026/02/R44.pdf

Las políticas farmacéuticas de EE.UU. y de la BigPharma un peligro para los sistemas sanitarios

EDITORIAL. Revista nº 44 Enero 2026 

Comisión de Redacción.

«Dondequiera que haya propiedad privada y el dinero sea la medida de todas las cosas, es casi imposible que una comunidad sea justa o próspera»,

Utopía. Tomás Moro (1516)

I

Iniciamos un año 2026 que se dibuja en el horizonte más complejo y duro, aún, que el 2025. Y eso es realmente difícil, porque este año finalizado se ha destacado por una violencia estructural de una magnitud impensable, donde se han vulnerado de forma abierta los derechos humanos de poblaciones enteras sometidas a la barbarie de la guerra y al asesinato indiscriminado.

El triunfo de la desigualdad ha desencadenado una violencia política y social que condena a la ciudadanía a la pérdida de derechos claves para la vida, como la sanidad, la educación, los cuidados a los mayores y la dependencia, una vivienda digna, o el mantenimiento de la propia vida. Una desigualdad que se ha ido incrementando progresivamente y, desde la crisis de 2008-2010, de una forma acelerada. “Hay una guerra de clases y la estamos ganando los ricos” afirmabaWarren Buffet de forma arrogante y obscena.

Efectivamente, nos enfrentamos ahora a un capitalismo muy agresivo, altamente tecnológico, cuyas corporaciones operan en alianza con un pequeño grupo de ultrarricos, controlando la autoridad de los gobiernos y desplazando los intereses de la gente común por los de esta minoría. Algunos autores han denominado a esta fase del capitalismo con el término “tecnofeudalismo” para designar una forma de poder caracterizada por una falta de regulación y control que permite a estos oligarcas ganar miles y miles de millones de euros (1).

Así, el capitalismo hoy es un sistema que produce y reproduce la desigualdad, profundiza los problemas sociales, concentra la riqueza y el poder, impulsa un sistema represivo y autoritario y, por lo tanto, conduce a la exclusión de la gente, a la pérdida de derechos y obliga a la migración.

Vivimos pues en una sociedad profundamente violenta e injusta, que ante la inacción de gobiernos e instituciones está empeorando día a día.

En este contexto es donde debemos situar el papel que la BigPharma (sin duda, un ejemplo del capitalismo más agresivo y codicioso) desempeña de forma activa en la salud a nivel mundial.

Hemos señalado en las páginas de esta revista en diferentes artículos cómo su estrategia de monopolios y precios abusivos impide y limita gravemente un acceso justo, asequible a los medicamentos necesarios para recuperar y mantener la salud de la población. Pero, ¿cuáles son las perspectivas? ¿Cuáles son las líneas principales que muy probablemente van a influenciar radicalmente en las decisiones que se impongan en la política farmacéutica durante el año 2026?

Para intentar aproximarnos a esta pregunta proponemos una lectura de los datos y propuestas que se están ya produciendo y que lo harán de manera más profunda a lo largo de este año. Analizaremos brevemente las sensibles modificaciones que afectarán al acceso a los medicamentos y vacunas en tres escenarios: El gobierno Trump y su política farmacéutica y arancelaria, la Unión Europea y sus políticas normativas y finalmente España. Las interrelaciones y condicionamientos que se producen entre estos ámbitos son absolutamente notables.

En primer lugar, comentaremos la influencia en el precio de los medicamentos que la política farmacéutica de Estados Unidos está teniendo en la Unión Europea y su futuro inmediato. La política farmacéutica en EE.UU. para, supuestamente, reducir el gasto en nuevos medicamentos la plantea el gobierno Trump desde la exigencia de aplicación inmediata de la “cláusula de Nación Más Favorecida”. Con este término, se expresa la decisión de EEUU de pagar por los medicamentos allí consumidos una cantidad igual a aquella del país cuyo precio sea más bajo, dentro del G7, Suiza y Dinamarca. Para llevar adelante ésta política, Trump se ha reunido y llegado a acuerdos bilaterales con relevantes y poderosas industrias farmacéuticas: Amgen, Bristol Myers, Boehringer Ingelheim, Genentech, Gilead, GSK, MSD, Novartis, Sanofi. La exigencia central de estos acuerdos es que EEEUU debería pagar menos por los medicamentos. Pero, al mismo tiempo, garantizarían que los beneficios tremendos de la industria farmacéutica permanezcan, subiendo para ello los precios en Europa y en el resto del mundo. ¿Cómo piensa la BigPharma llevar adelante esta política de mantener beneficios reduciendo el precio en los Estados Unidos?

Thomas Schinecker, director general de Roche, en una entrevista en diciembre de 2025 (2) descubría el mecanismo. Respondía de una forma firme, pero realmente inquietante, sobre cómo las presiones de Trump serán instrumentadas por la industria farmacéutica. En primer lugar, y para disuadir al entrevistador de la inexistencia de alternativas, amenaza afirmando que, sin un aumento de precios de los nuevos medicamentos, éstos podrían no estar disponibles en Suiza. Continúa Shinecker insistiendo en que la investigación es cara y cómo hasta ahora el mayor porcentaje del coste estaba siendo asumido por EE.UU. El argumento que Trump plantea y la industria acepta es que se pague la investigación mediante la fijación en el sobreprecio de cada fármaco de una cantidad adicional en función del PIB de cada uno de los países de Europa, aumentando aún más el precio final. De esta forma, bajarían los precios de los nuevos medicamentos en EEEUU al tiempo que aumentarían paralelamente los precios en Europa. Pero, como sabemos bien, no estamos hablando en realidad de pagar la investigación. Ese discurso explicativo es una falacia, ya que los actuales sobreprecios ya pagan el 100% de los gastos de investigación y añaden el equivalente a dos veces más en beneficios abusivos. En realidad se trata de mantener y aumentar los enormes beneficios de la Big Pharma. Las maniobras de chantaje y extorsión de Trump provocarán, están provocando ya, como veremos a continuación, que suban los precios en Europa, sin ninguna justificación.

Un primer ejemplo son las decisiones del gobierno del Reino Unido. El gobierno de Trump presionó directamente a Starmer para obligar a un acuerdo comercial entre Estados Unidos y el Reino Unido. Como recoge The Guardian (3), en base a “este acuerdo, el Reino Unido pagará más por nuevos medicamentos y permitirá que el National Health Service ( NHS ) gaste más en medicamentos para prolongar la vida, a cambio de que las exportaciones farmacéuticas británicas a EEUU eviten los aranceles”. El coste adicional del acuerdo, según manifestaciones del Departamento de Salud y Asistencia Oficial (DHSC) supondrá un coste de 1.000 millones de libras entre 2025/26 y 2028/29. Sin embargo, admiten que los costes después de 2028/29 aumentarán. Pero es también sorprendente y desorbitado que el gobierno se haya comprometido a duplicar el gasto del Reino Unido en nuevos medicamentos del 0,3 % del PIB al 0,6 %, para 2035.

La importancia de las cifras mencionadas y su repercusión sobre el NHS ha motivado que un grupo multipartidista de diputados laboristas, liberales, demócratas, verdes y del Partido Nacional Escocés (SNP) hayan exigido al gobierno la publicación del estudio de impacto sobre el que se ha basado el mencionado acuerdo. También organizaciones como Just Treatment (4) han manifestado que este acuerdo farmacéutico entre Estados Unidos y el Reino Unido podría causar más de 15.000 muertes prevenibles anualmente. El Reino Unido está redirigiendo 3 mil millones de libras esterlinas de la atención al paciente del National Health Service para aumentar las ganancias de la industria farmacéutica. Según Global Justice Now (5), el acuerdo con Trump y la subida de precios supondrá 9.000 millones de libras anuales extra a partir de 2035, una auténtica barbaridad.

Revisemos a continuación cuál ha sido una de las últimas decisiones que consideramos un paso atrás en el futuro de la política farmacéutica de la Unión Europea. El planteamiento base de la UE debería estar dirigido a preservar, mantener y desarrollar los derechos de los ciudadanos europeos a un acceso justo y asequible a medicamentos y vacunas. Sin embargo, y de forma lamentable, no ha sido así. La Comisión negociadora del Parlamento Europeo y el Consejo de la Unión Europea anunciaron este último 11 de diciembre (6) que habían alcanzado un acuerdo sobre la reforma de la legislación farmacéutica.

Desde la AAJM (7) se realizó una valoración inicial de esta reforma donde se expresaba la decepción por un modelo que consolida un monopolio responsable de unos beneficios anuales abusivos para la industria farmacéutica, por encima de los costes de fabricación, y de I+D estimados en más de 100.000 millones anualesLa presión del poderoso lobby de la industria farmacéutica europea ha conseguido que la Comisión Europea frenara la moderada propuesta inicial e impidiera los

cambios necesarios.

La legislación aprobada permitirá que los precios de los nuevos medicamentos sigan siendo abusivos y el gasto farmacéutico continúe siendo extraordinariamente elevado. El texto del acuerdo fija ocho años de protección de datos, más uno de protección de comercialización, que pueden ampliarse con otro año si es una nueva indicación con beneficio significativo, y uno adicional es para enfermedades sin tratamiento actual, o bien hay ensayos clínicos comparados en varios países de la UE, o si se lanza en los países de la UE. Así se logra llegar a once años de monopolio, en lugar del planteamiento de 6 que proponía el borrador inicial. Un éxito para la industria farmacéutica que aún así muestra cierta disconformidad.

Aún más sorprendente es la decisión de la concesión para la fabricación de antibióticos a las farmacéuticas que promuevan su investigación de un bono transferible de un año de protección de mercado adicional para aquellos otros medicamentos que considere la propia empresa. Diversos trabajos han reiterado que este mecanismo tiene serios inconvenientes y actúa de una manera perversa. En realidad, debería haberse optado por una investigación con financiación pública para el desarrollo de nuevos antibióticos útiles para la resistencia antimicrobiana.

Estos rasgos, junto con otros que contiene el texto, no han sido suficientemente debatidos, ni valoradas sus consecuencias en nuestro país. Incluso llama la atención cierta visión benevolente del Ministerio de Sanidad (MS) sobre las consecuencias de su aplicación para el futuro.

Finalmente, algunos comentarios breves sobre la situación de la política farmacéutica en nuestro país. Una noticia reciente nos impacta de forma llamativa: se ha alcanzado más de 10.000 millones de gasto farmacéutico hospitalario. Este fuerte incremento subraya una tendencia marcada en los últimos años que, sin duda, supone un grave riesgo para la supervivencia del SNS. Esta amenazante realidad debería ser abordada, más aún si, como hemos visto anteriormente, el contexto internacional proyecta una tendencia clara hacia un aumento aún más marcado de los precios de los nuevos medicamentos. ¿Cuáles son las medidas y actuaciones que propone el MS?

Veamos a continuación algunos rasgos principales. El MS, junto con cinco ministerios, llevó a término el documento “Estrategia de la Industria Farmacéutica 2024-2028”. Esta estrategia fue planteada desde el MS como una forma de trabajo y diálogo entre el ámbito institucional y el sector industrial. En el momento de su publicación, consiguió una recepción alborozada de la patronal farmacéutica Farmaindustria. Al mismo tiempo que provoca serias dudas, expresadas, por ejemplo, en un posicionamiento de la AAJM o recientemente en un artículo de Patricia Lacruz, donde afirmaba: “En mi opinión la estrategia, principalmente, está dirigida por la industria farmacéutica en un foro que han conseguido crear, privilegiado, por cierto, con un poder de toma de decisión que no debería haberse cedido a aquellos que tienen tal conflicto de interés”.

Después de esta movimiento del MS para llegar a algún tipo de entendimiento con Farmaindustria, en un intento tal vez ingenuo de facilitar trabajo y disminuir resistencias, la Secretaria de Estado ha dirigido sus esfuerzos a plantear principalmente cambios normativos. Tiene, en esta línea para el año 2026, importantes tareas pendientes en el ámbito de la política farmacéutica, como la Ley de los medicamentos y los productos sanitarios (ya aprobada por el Consejo de Ministros y pendiente de su tramitación al Congreso de los Diputados), el texto del Real Decreto de precio y financiación de productos sanitarios, el Real Decreto de Evaluación de Tecnologías Sanitarias, en fase final de tramitación, etc.

Estos textos que hemos ido conociendo han sido motivo de alegaciones desde la AAJM. Una valoración inicial sugiere que estas iniciativas responden a un “reformismo tímido” que no se corresponde para nada con la gravedad del momento actual.

Como señalábamos anteriormente, un gasto farmacéutico que se incrementa año tras año y que pone en riesgo la propia supervivencia del Sistema Nacional de Salud exige respuestas contundentes y arriesgadas. Conocemos bien el enorme poder de la industria farmacéutica, su capacidad de lobby e influencia política sobre decisores y prescriptores que determina graves problemas y limitaciones a la hora de la toma de decisiones desde el gobierno y desde el MS. Pero es el momento de resoluciones valientes desde la consideración del medicamento como un bien público, un bien social y un derecho humano que debe ser protegido con las máximas garantías. Hay retos pendientes para el MS.

El Gobierno de España tiene que hacer más esfuerzos para que los precios de los medicamentos reflejen los costes reales y no sean precios especulativos determinados por el abuso de posición dominante ocasionado por monopolios y patentes.

Es imprescindible también una postura más activa y decidida en la Unión Europea con posicionamientos más abiertos y radicales que, al menos, pongan de manifiesto de forma nítida los abusos de la industria farmacéutica y permitan el diseño de propuestas alternativas. Es necesario avanzar, de forma decidida, dando pasos efectivos en el desarrollo de una investigación financiada públicamente que facilite la independencia de los profesionales, evitando su sometimiento al control de la industria. Por último, se debería avanzar con firmeza hacia una farmacia pública que garantice la necesaria autonomía en situaciones de crisis y el desarrollo de una producción pública propia.

Sin duda, y volviendo a la frase inicial de Tomás Moro, abordar hoy la necesidad de transformación del capitalismo en su fase actual es una exigencia ineludible para la consecución de una sociedad justa y equitativa basada en el respeto universal a los derechos humanos. Idénticamente, la transformación del modelo actual de monopolio y precios altos de los medicamentos impuesto por la BigPharma es una necesidad inmediata e indispensable. En estas tareas, utópicas tal vez, está la supervivencia de nuestro SNS.

Referencias bibliográficas

  1. Capitalismo, Estado y Big TechUna entrevista con Cedric Durand y Eugeny Morozow Jacobin Review 25/01/26 https://jacobinlat.com/2026/01/capitalismo-estado-y-big-tech/
  2. Roche: Trump force la Suisse à payer plus pour les médicaments. Isabel Strassheim Mario Stäuble. 24 Heures 21/12/2025. https://www.24heures.ch/roche-trump-force-la-suisse-a-payer-plus-pour-les-medicaments-883297749258
  1. Pressure grows on ministers to end secrecy over UK medicines deal with Trump. Denis Campbell. The Guardian Tue 27 Jan 2026
  1. Patients will pay with their lives Just Treatment

https://t.co/ekFmdgRI5X https://x.com/justtreatment/status/2006056548385067392?s=51&t=XlpFaUQcu7YQhHlrwkl_GQ

  1. Global Justice Now

https://mail.google.com/mail/u/0/#inbox/FMfcgzQfBZmbtNjwCBPLzMqHbDnlNlbd

  1. Comunicado del Consejo de la Unión Europea

https://www.consilium.europa.eu/en/press/press-releases/2025/12/11/pharma-package-council-and-parliament-reach-a-deal-on-new-rules-for-a-fairer-and-more-competitive-eu-pharmaceutical-sector/

  1. Nota de prensa AAJM sobre UE con pág. x de esta misma revista)
  1. Alegaciones AAJM

La reforma de la legislación farmacéutica europea: un gravísimo paso atrás

  • Con la legislación aprobada los precios de los nuevos medicamentos seguirán siendo abusivos.
  • Los desabastecimientos continuarán o se incrementarán.
  • Las dificultades de acceso a miles de personas no se resolverán.

ORIGINAL. Revista nº 44 Enero 2026 

AAJM.


Según datos de la EFPIA, la patronal farmacéutica europea, en 2023 las ventas de medicamentos de las empresas afiliadas a su organización, ascendió a 274.545 millones de euros en los países de la Unión Europea (1).

Con precios de medicamentos genéricos, el gasto habría sido de 87.349 millones de euros. El resto, 131.025 millones es el SOBRE PRECIO que se paga en teoría para financiar la I+D.

Pero los gastos de investigación, según EFPIA, ascendieron solamente a 32.838 millones de euros en los países de la UE. Es decir, los BENEFICIOS ABUSIVOS ascienden a 98.187 millones de euros.

Este modelo no sirve a la sociedad, pero sí a las grandes empresas farmacéuticas: La mayor parte de la investigación que realizan no es innovadora sino incremental. No se investiga en las necesidades de salud de la población, ni en intervenciones no farmacológicas orientadas a la promoción de la salud y la prevención de las enfermedades. El exceso de beneficio se dirige en parte a marketing (más que a I+D), con lo que se presiona a los médicos para recetar los medicamentos más caros, forzando una sobre prescripción que se puede estimar en un 30% del total de medicamentos consumidos.

Los precios abusivos impiden o retrasan el acceso a miles de pacientes y animan a las empresas a retirar y desabastecer medicamentos de precios menos caros.

Lamentablemente, ni el Consejo de la Unión Europea, ni el Parlamento Europeo, con la ponencia que ha llevado a cabo la eurodiputada del Partido Popular Dolors Montserrat, han dado respuesta a esta situación injusta para los pacientes y la sociedad, sino que la han reforzado. Es un gravísimo paso atrás.

El pasado 11 de diciembre la Comisión negociadora del Parlamento Europeo y el Consejo de la Unión Europea anunciaron que habían alcanzado un acuerdo sobre la reforma de la legislación farmacéutica (2, 3, 4). El acuerdo debe ser ratificado y aún requiere la aprobación formal de los países miembros de la UE y del Parlamento Europeo. 

Una primera valoración 

En una primera valoración comprobamos como se ha perdido una gran oportunidad para hacer más justo el sector farmacéutico. Efectivamente, se consolidan los beneficios abusivos de la industria farmacéutica y no se adoptan medidas para evitar los precios exorbitantes que viene exigiendo por los nuevos medicamentos (hasta superar en ocasiones el millón de euros por tratamiento).

El acuerdo refuerza el monopolio de las empresas farmacéuticas. que es sin duda la causa principal del elevado precio de los nuevos medicamentos. El monopolio que concede la legislación a las empresas prohibiendo que se puedan comercializar otros medicamentos genéricos o biosimilares durante una serie de años, está en la raíz de una situación que compromete de forma grave la accesibilidad y asequibilidad de medicamentos y vacunas a nivel mundial.

Comentarios sobre algunos puntos particularmente relevantes del texto presentado

El antecedente inmediato

La legislación actual tiene dos mecanismos para establecer el monopolio.

Por un lado, las patentes de medicamentos, que impiden la comercialización de un medicamento genérico durante 20 años desde el registro de la patente (más la posibilidad de añadir 5 años con el Certificado de Protección Suplementaria).

Un segundo mecanismo que incluía la legislación europea reconocía 10 años de protección de mercado (protección de datos y de comercialización, aunque hubiera caducado la patente). Con esta protección y el monopolio que se concede a las empresas, estas pueden fijar sobre precios por encima del coste de fabricación, con la justificación que con esos recursos financiarán la investigación. Sin embargo, como vimos antes, los precios fijados por las empresas están muy por encima de lo necesario para financiar la I+D. Son beneficios abusivos.

La propuesta de reforma 

En su propuesta inicial de reforma, la Comisión Europea proponía reducir la protección de Datos y de Comercialización de 10 a 6 años. Todavía era exagerado, pero señalaba la buena dirección. Sin embargo, el acuerdo alcanzado por el Parlamento y el Consejo fijan 8 años de protección de datos, más uno de protección de comercialización, es decir, 9 años en total. Pero aún puede ampliarse la protección con un año más, si es una nueva indicación con beneficio significativo, y otro año más si es para enfermedades sin tratamiento actual, o si hay ensayos clínicos comparados en varios países de la UE, o si se lanza en los países de la UE. Es decir, de 10 años pasa a 11 En lugar de la propuesta inicial de reducción a 6 se ha ampliado el tiempo de monopolio, y por tanto se mantienen los beneficios abusivos.

Además, para enfermedades poco frecuentes (menos de 5 personas afectadas por cada 10.000 habitantes), se ofrecen 11 años de protección con un máximo de 13 años. Es necesario advertir aquí, como es habitual la estrategia de las empresas farmacéuticas de dirigir en una primera etapa sus nuevos medicamentos para fracciones de población, de tal manera que se puedan considerar medicamentos huérfanos, logrando así más tiempo de monopolio.

Y, por si fuera poco, en el caso de antibióticos se concede un “Bono de exclusividad transferible” (TEV por sus siglas en inglés) de 1 año de protección de mercado adicional, para un producto elegido por la empresa que ésta puede aplicar a medicamentos, cuyas ventas brutas anuales no hayan superado los 490 millones de euros en los cuatro años anteriores. Este es sin duda un mecanismo perverso que altera gravemente el propio modelo. Es evidente que la línea lógica para la investigación de fármacos. para responder a la resistencia antibiótica, debería haber sido la investigación pública.

Aceleración de los procesos de autorización y comercialización.

Por otra parte, la reforma modifica el sistema de regulación y acelera la autorización para la aprobación de medicamentos, reduciendo el plazo de 210 a 180 días para qué la Agencia Europea del Medicamento (EMA) emita el dictamen correspondiente. Esta aceleración, demandada insistentemente por las empresas farmacéuticas, puede ir en detrimento de la calidad de las autorizaciones (cuando conocemos por numerosos trabajos de investigación el riesgo que supone de complicaciones y efectos secundarios, así como la evidencia que más de la mitad de las nuevas autorizaciones no aportan mejoras en los tratamientos).

 El acuerdo, también incluye la aplicación de la “Excepción Bolar” que permite a los fabricantes de medicamentos genéricos participar en licitaciones públicas antes de que expire la patente del fabricante. Se amplía así el tiempo durante el cual pueden adoptar los fabricantes de genéricas medidas antes de su producción y comercialización. Esta medida está diseñada en parte para la industria fabricante de medicamentos genéricos.

Finalmente, otro elemento que incluye el acuerdo es el requisito de notificación en caso de escasez. Se establece la obligación de notificar con seis meses de antelación a la empresa farmacéutica responsable de la producción. En caso de previsión de escasez de un medicamento. Este denominado requisito no tendrá ningún impacto. en los desabastecimientos que están en relación estrecha con procesos de falta de rentabilidad de un fármaco determinado entre otras causas.

La nueva legislación tampoco aborda y no corrige el problema de fondo de la Agencia Europea del Medicamento que es su dependencia de la industria al financiarse por las mismas empresas, en lugar de a través del presupuesto genera

Como conclusión consideramos que el acuerdo para la reforma de la legislación es un retroceso en los derechos de las personas. Se consolida un modelo de monopolio que está provocando precios injustificados y enormes beneficios abusivos para las empresas farmacéuticas: cerca de 100.000 millones de euros anuales que deberían servir para fomentar la investigación realmente innovadora, y para abaratar significativamente los precios, garantizando una producción local suficiente para asegurar el suministro.

La presión de lobby de la industria, financiada a través de los sobre precios abusivos, que pagamos todos y todos los ciudadanos, ha logrado una vez más frenar y revertir cambios necesarios. Con la legislación aprobada los precios de los nuevos medicamentos seguirán siendo abusivos, los desabastecimientos continuarán o se incrementarán, y las dificultades de acceso a miles de personas no se resolverán. Mientras y al mismo tiempo, el marketing de la industria seguirá presionando a los profesionales para una sobre prescripción que causa miles de muertes anuales en Europa por efectos adversos de medicamentos.

Sigue por tanto pendiente un cambio real que potencie la industria europea con una financiación justa y suficiente, que apueste por investigación pública orientada a las necesidades de salud, y que establezca plataformas de fabricación públicas para objetivos estratégicos.

  1. Efpia. The Pharmaceuticasl Industry in Figures. Key Data 2025. https://www.efpia.eu/media/uj0popel/the-pharmaceutical-industry-in-figures-2025.pdf
  2. Comunicado del Consejo de la Unión Europea https://www.consilium.europa.eu/en/press/press-releases/2025/12/11/pharma-package-council-and-parliament-reach-a-deal-on-new-rules-for-a-fairer-and-more-competitive-eu-pharmaceutical-sector/
  3. Comunicado del Parlamento Europeo https://www.europarl.europa.eu/news/en/press-room/20251209IPR32110/deal-on-comprehensive-reform-of-eu-pharmaceutical-legislation
  4. Nota complementaria del Parlamento Europeo https://www.europarl.europa.eu/news/en/press-room/20251209IPR32111/background-note-pharmaceutical-package-provisional-agreement-elements

Sistemas sanitarios, medicamentos y patentes

ORIGINAL. Revista nº 44 Enero 2026 

Fernando Lamata Cotanda.

Presidente de la Comisión Editorial de la rAJM.

Este trabajo es una reflexión a posteriori de la ponencia que presente en el seminario SIAP 2025, coordinado por el Equipo CESCA (ver nº 41 de esta revista), y tiene en consideración las distintas aportaciones y debates que se llevaron a cabo en este, lo que desde mi punto de vista constituye un éxito colectivo.

El Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales, suscrito por España, establece que los Estados Partes deben adoptar medidas para garantizar el acceso a servicios de salud de calidad, así como condiciones que promuevan el bienestar físico y mental de la población (actuando sobre los determinantes de salud).

Este derecho incluye la obligación de los Estados de garantizar que todos tengan acceso a medicamentos esenciales asequibles, particularmente aquellos que salvan vidas o son vitales para el bienestar. (1)

Los SISTEMAS SANITARIOS, por su parte, son las organizaciones sociales y las instituciones que tratan de garantizar el derecho a la atención sanitaria.

Definen la cobertura. A qué personas está obligado a atender el Sistema Sanitario. Definen las prestaciones: En Salud Pública, en Atención Primaria, en Hospitalización, etc. Incluyendo la prestación Farmacéutica, y los medicamentos (cuáles y a qué precios).

Definen la fuente de financiación. Definen la cuantía del gasto sanitario público. Definen la organización y gestión del sistema. En España, por ejemplo, la organización se adapta al modelo autonómico, con algunas competencias estatales (como la política de medicamentos) y otras descentralizadas en las CCAA. La gestión es mayoritariamente pública.

Establecen y regulan quién y con qué se llevan a cabo los servicios sanitarios: Tipo de profesionales, Tecnologías (incluyendo medicamentos) e Instituciones, incluyendo Centros de Salud, Hospitales y Oficinas de Farmacia.

Y definen los objetivos en resultados en salud y en satisfacción.

Entre todos estos elementos debe haber un equilibrio, una cierta armonía.

En España los datos sobre el Sistema Sanitario siguen siendo buenos. Pero hay síntomas de deterioro, que se iniciaron con los recortes provocados por la crisis financiera de 2008-2010: Así, desde 2010 se han duplicado los tiempos de espera para recibir atención. La valoración de la ciudadanía sobre el SNS ha empeorado notablemente, desde un 74% que pensaban que funcionaba bien o muy bien a un 54%.

Y entretanto el número de personas con seguros sanitarios privados se ha duplicado, llegando ya al 30%.

A pesar del deterioro, los resultados en salud del SNS mantienen un buen nivel. La Esperanza de Vida al Nacer era de 84 años en 2023, la más alta de UE. Por otro lado, cuando accedes al servicio (3) la valoración de la atención recibida es buena o muy buena en 82,4% en AP, 81,7% en consulta de especialista y 81,4% en ingreso hospitalario. Notables y sobresalientes.

Es decir, el SNS tiene una inercia grande y aguanta. Pero sigue un lento proceso de deterioro que tenemos que revertir. Y aquí es clave la política del medicamento. Las ganancias abusivas de la IF rompen el equilibrio del sistema sanitario, lo parasitan y lo debilitan, condicionando y controlando la orientación del Sistema y de la práctica profesional, de tal manera que, como señalan Juan Gérvas y Mercedes Pérez-Fernández en la revista AJM, “Las medicinas gobiernan la medicina”.

Porque, además, no estamos en terreno neutral, hay importantes poderes económicos interesados en la quiebra del Sistema Sanitario Público y su sustitución por un Modelo tipo EEUU, con una cobertura pública de menos del 50% y el resto con seguros privados (más o menos subvencionados), de diferentes niveles de calidad y diferentes catálogos de prestaciones, según las primas, y mucho más caro para el contribuyente y el conjunto de la sociedad.

En el marco los Sistemas Sanitarios, los MEDICAMENTOS forman parte del derecho a la atención sanitaria. Podemos preguntarnos si se cumple en España el derecho al acceso al medicamento. La respuesta es que en muchos casos NO, como señalan en el debate virtual Rosa Añol, Paco Abal, Antonio Granadilla o Luis Gimeno.

-Hay personas que necesitan y no pueden acceder, fundamentalmente por los copagos (un 4,6% de la población dejó de tomar medicamentos recetados en la sanidad pública, por motivos económicos; equivalente a más de 2 millones de personas).

-Pero, sobre todo, hay personas que consumen medicamentos innecesarios y, por lo tanto, perjudiciales (se estima en un 20% o más los medicamentos consumidos innecesariamente). Alrededor de 16.000 personas fallecen anualmente en España, “así como decenas de miles enferman y se hospitalizan”, por reacciones adversas a medicamentos (14).

Con la tecnología y el desarrollo económico mundial debería poder garantizarse el derecho al acceso al medicamento necesario, en España y en todo el mundo, y con precios justos. Sin embargo, el poder excesivo de la industria corrompe el sistema y lo debilita, perjudicando a la salud: bien por falta de acceso (a millones en el mundo pobre) o por exceso de medicación en el mundo rico. La industria fija precios abusivos y con el poder del beneficio decide en qué se investiga, cuánto produce, dónde lo fabrica, a quién vende. Define las enfermedades y los criterios diagnósticos. Influye en las Agencias de Autorización y Evaluación, en las revistas médicas, en las guías clínicas, en los profesionales y en su prescripción. Influye en los consumidores, en los medios de comunicación, en las asociaciones de pacientes… etc. etc.

¿Por qué pueden influir tanto, por qué tienen tanto poder?

Es importante ver la raíz del problema: ¿cuál es la causa de los precios y los beneficios abusivos? La industria repite una y otra vez su mantra: los medicamentos son caros porque tenemos que pagar la investigación que es muy cara. No es verdad. Los precios de los medicamentos cubren mucho más que los costes de investigación, y se determinan en función del máximo que esté dispuesto a pagar el paciente o el Servicio de Salud afectado. Se busca el máximo beneficio posible en un ejercicio de parasitación despiadada. Juanjo Sendín, Mercedes Pérez, Mayra Valenzuela y otros lo han señalado claramente en el debate virtual: la causa de los altos precios son LOS MONOPOLIOS que conceden las patentes. En efecto, las patentes y otras exclusividades se otorgan por los gobiernos a las empresas farmacéuticas, prohibiendo durante un determinado número de años (20 o más) la comercialización de productos genéricos y biosimilares por los competidores, de manera que, durante esos años, las empresas originarias puedan poner precios más altos, sin competencia. La justificación de que los gobiernos concedan estos monopolios es, supuestamente, la financiación de la I+D. Actuarían como una especie de impuesto indirecto que los gobiernos permiten fijar y cobrar a las compañías farmacéuticas para financiar, supuestamente, la investigación, y que pagamos nosotros, ciudadanía y sistemas de salud.

Dicen las empresas que las patentes son la sangre de la innovación. No es cierto; como apunta José Ramón Loayssa, la mayor parte de la innovación proviene de I+D con financiación pública directa, en centros y laboratorios públicos. Y la Investigación que paga la industria, como veremos, la financiamos varias veces con los sobre precios.

Conviene recordar que las patentes de medicamentos no han existido siempre. En España estaban prohibidas hasta 1992. Y en el mundo la generalización de las patentes de medicamentos se produjo en 1994, con el acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de la Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio, el ADPIC. Un acuerdo impuesto por las empresas farmacéuticas y los gobiernos de EEUU, Suiza y otros países del Norte. Ahora bien, las empresas no aumentaron su investigación innovadora, sino que priorizaron sus objetivos comerciales y la compra de resultados de investigación hecha en centros públicos. Las patentes en medicamentos no sirvieron para aumentar la investigación, sino para aumentar las ganancias.

Como era previsible, en el campo del medicamento se produce sistemáticamente un abuso de posición dominante, un abuso del monopolio, exigiendo las empresas precios mucho más altos de lo que sería necesario para financiar la I+D. Insisto: los precios altos no son para pagar la investigación, son para obtener unos beneficios exagerados, parte de los cuales destinan a marketing y acciones de lobby, para mantener el modelo actual. De hecho, gastan más en marketing que en I+D. Otra parte la destinan a recompra de acciones y remuneraciones extraordinarias a los accionistas y los ejecutivos. También destinan a estos cometidos más dinero que a I+D.

Y los gobiernos lo permiten, aunque esa no era la finalidad del supuesto “incentivo” a la investigación, que se ha pervertido progresivamente.

¿Por qué las empresas suben los precios de los nuevos medicamentos exageradamente con el monopolio? Porque quieren maximizar sus ganancias, y porque los pacientes sienten que necesitan ese producto. Les va la vida en ello. En efecto: una madre da todo lo que tenga si es para salvar a su hijo. Cuando se trata de un medicamento, si es un paciente privado, se endeudará hasta declararse en quiebra, y, si es un sistema de salud, los pacientes le presionarán para que el gobierno acepte pagar lo que le pidan, endeudándose o dejando de financiar otros servicios. Es la bolsa o la vida, un robo a mano armada. Con la peculiaridad de que, en este caso, la víctima (nosotros) le damos el arma al atracador (con las patentes y los monopolios).

Por su parte, los directivos de las empresas tenderán inevitablemente a poner el precio más alto posible, lo más alto que puedan pagar los consumidores. ¿Por qué? Como señala Juanjo Rodríguez Sendín: Porque se lo exige la lógica del mercado, la codicia. Se lo exigen sus accionistas principales que, en las grandes empresas farmacéuticas, son enormes gestoras de fondos de inversión, como Blackrock Finance, State Street Corporation, Vanguard group, y otras entidades financieras. El objetivo declarado de estos grandes accionistas es maximizar beneficios, no mejorar la salud. El medicamento se convierte así en un producto financiero, especulativo, ya que, además de las ganancias por ventas, se genera otro enorme beneficio por revalorización de acciones, que en no pocas ocasiones se induce por la recompra que hacen las mismas empresas de dichas acciones con las ganancias abusivas de los sobre precios. Un círculo vicioso perfecto.

Entonces: ¿Por qué los gobiernos no frenan el abuso de patentes y cambian el modelo de financiar la I+D?: porque no saben, porque no quieren o porque no pueden: porque no saben (cortos periodos de gobierno (una ministra/ministro de sanidad cada año y medio); narrativa dominante brutal: “ha sido siempre así, no puede ser de otra manera, creamos empleo, invertimos en I+D”, etc.), porque no quieren (sensación de impotencia, “no vamos a poder hacer nada”, que lleva a no entrar en el tema y ocuparse de otras cosas; presión mediática; o directamente puertas giratorias y soborno), o porque no pueden (lo intentan pero les frenan: presión diplomática, comercial, industrial, como el Informe Especial 301 de la Oficina de Comercio del Presidente de los EEUU y la imposición de aranceles, la presión de Suiza con Imatinib en Colombia, etc).

Aunque también conviene no olvidar que a veces sí se ha podido: por ejemplo, los genéricos para luchar contra el Sida en Sudáfrica con el liderazgo de Mandela y una gran movilización social, los genéricos de sofosbuvir para la Hepatitis C en Egipto, Licencias Obligatorias de medicamentos contra el Sida y el cáncer en varios países, o el caso Mediator y la Doctora de Brest, Irène Frachon, el caso rofecoxib y el Profesor Laporte, el desarrollo y producción pública de CAR-T en el Clínic o de la terapia celular NC1 en Puerta de Hierro, y otros muchos.

¿Cómo de grande es el abuso de la IF? Siguiendo la metodología del profesor Dean Baker (10), para estimar qué cantidad suponen los sobre-precios, calculamos lo que pagaríamos por todos los medicamentos a precio de genérico o biosimilar, en condiciones de competencia real. Así, en España, el sobre-precio en medicamentos originales que pagó el SNS y pagamos los pacientes, por encima de los costes de fabricación y de un beneficio industrial medio, ascendió a 12.364 M€ en 2023, y de esa cantidad las empresas destinaron como mucho a I+D 1.500 M€. El resto, 10.864 M€, se lo embolsaron como beneficios abusivos, que destinaron a otros fines. Para hacernos una idea esa cantidad es más de lo que se destinó a pagar a todo el personal de AP en la sanidad pública en España.

El profesor Andrew Hill, de la Universidad de Liverpool, ha demostrado que los antivirales de acción directa para la Hepatitis C tienen un coste de fabricación y de I+D de menos de 300 euros por tratamiento, pero en España pagamos un precio medio de 20.000 euros por tratamiento para más de 100.000 personas. Pagamos más de 2.000 millones por lo que costaba 30 ¿Por qué? Así ocurre con otros muchos medicamentos, como el recientemente aprobado Lenacapavir, para tratamiento VIH SIDA, que cuesta 30 euros tratamiento y pagamos a 20.000 euros (11, 12).

El problema de los altos precios de los medicamentos de marca se agrava porque las empresas de genéricos (a veces conectadas accionarialmente con las originarias) en lugar de competir para acercar los precios al coste de fabricación mantienen precios altos, cercanos a los de marca original, con estrategias de cártel que deberían ser vigiladas por el Ministerio de Sanidad y sancionadas por las autoridades de la competencia.

Como resultado, en 2023 el gasto sanitario público total (EGSP) ascendió a 97.661 M€. De esta cantidad, 23.224 M€ se gastaron en medicamentos.

Es decir, el gasto público en medicamentos supuso cerca un 24% sobre el gasto sanitario público total, casi el doble que en AP. El gasto farmacéutico debería ser, como máximo, la mitad. Y, sin embargo, sigue creciendo.

Una mala política de medicamentos influye negativamente en el Sistema Sanitario y en la práctica profesional (como se ha visto en el debate virtual de este SIAP) y como señalan es sus comentarios Ana Mª Furio (que habla de “merma”), Paco Abal (que habla de “estrangulamiento”), Antonio Granadilla (apuntando que impide financiar áreas más necesarias como la AP). Pero no solo restan recursos de otras partidas necesarias, lo cual ya es muy grave, sino que, como apuntan Roberto Colino, Joan Ramon Laporte o Luis Gimeno, corrompen el sistema, capturan la inteligencia del sistema, impactan negativamente en la profesionalidad y la ética, y medicamentalizan la atención sanitaria y la sociedad.

Además, como recuerda José Ramón Loayssa, al exceso de gasto por sobre precios se debe añadir el gasto por sobre prescripción, utilización inadecuada y excesiva, que podemos estimar en otros 6.140 M€ anuales en 2023 (suponiendo que un 20% de los medicamentos totales prescritos son innecesarios).

¿Existen ALTERNATIVAS a esta política de medicamentos?

Hay alternativas. Se pueden y deben poner en marcha iniciativas puntuales (como se ha visto en el debate virtual del SIAP y se verá a lo largo de las sesiones presenciales), y, si es posible se debe elaborar una estrategia a medio y largo plazo, de ámbito nacional o internacional, en la que participen distintas organizaciones. El esquema que propone Mikel Baza, con 5 medidas para mejorar el uso del medicamento, orientadas a cada uno de los colectivos (profesionales, gestores, sociedades científicas, legisladores y gobernantes, asociaciones de pacientes, pacientes y familiares), me parece una muy buena síntesis.

Entre las distintas propuestas planteadas insistiré que considero clave seguir reclamando la supresión de las patentes y los monopolios en medicamentos, porque son las que permiten perpetuar la corrupción del modelo: si no suprimimos los monopolios, la IF seguirá aumentando la munición para sus políticas de marketing y lobby. Para cambiar el modelo de monopolios en medicamentos se precisan cambios en la UE y en organismos internacionales (OMS; OMC). Son decisiones de ámbito global, de medio o largo plazo. Pero son cambios posibles, que deben promover los gobiernos nacionales. Nosotros podemos recordar a nuestro gobierno la necesidad de plantear estas cuestiones, y podemos colaborar creando conciencia y presionando en la medida de nuestras posibilidades, mientras avanzamos en otra serie de medidas concretas y de corto plazo.

El Instituto de Salud Carlos III en España, los Institutos Nacionales de Salud en EEUU (antes de Trump), o los Programas de investigación en la Unión Europea contienen elementos de lo que podría ser un nuevo modelo de financiación y desarrollo público de la I+D a nivel global. Hay que avanzar en esa dirección. Es un cambio viable que permitiría ahorrar globalmente un billón de dólares anuales en gasto farmacéutico abusivo, y destinar estos recursos a otras finalidades sanitarias, sociales y medioambientales.

En conclusión: Las experiencias compartidas en el debate virtual permiten afirmar que es posible el cambio, como recuerda Sendín: en lo local, en lo concreto y lo cercano, con las decisiones personales de cada una de nosotras y de nosotros, y presionando a nuestras Asociaciones, Sociedades, Colegios, Organizaciones, para que introduzcan cambios en sus comportamientos. Y, en lo global, tratando de concienciar y generar la movilización de la ciudadanía para que presione en los ámbitos de gobierno regional, nacional y global. Es posible seguir defendiendo y mejorando un buen Sistema Sanitario público, con un equilibrio saludable, que contribuya a garantizar el derecho a la atención sanitaria de calidad para todas y todos.

No es nada fácil. Pero en el debate virtual hemos visto mucho compromiso, mucho conocimiento, y mucha energía para el cambio. La industria tiene mucha fuerza, pero nosotros somos muchos más. Y cada vez que una de nosotras y de nosotros toma conciencia, cambia el mundo. Ese es el punto de partida.

Y cuando vengan mal dadas recordad las palabras de José Agustín Goytisolo a su hija Julia: nunca te entregues, ni te apartes junto al camino, nunca digas no puedo más y aquí me quedo. Otros esperan que resistas, que les ayude tu alegría, tu canción entre sus canciones.

REFERENCIAS

  1. Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. Observación general nº 14 (2000): El derecho al disfrute del más alto nivel posible de salud (artículo 12 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales). 11 de agosto 2000. https://www.refworld.org/es/leg/coment/cescr/2000/es/36991
  2. Eurostat Database, Gasto Sanitario Público. Consultada 28 agosto 2025.https://ec.europa.eu/eurostat/databrowser/view/hlth_sha11_hf__custom_17219070/default/table?lang=en
  3. (3). Ministerio de Sanidad. Barómetro Sanitario CIS, 2025 (primera oleada).https://www.sanidad.gob.es/estadEstudios/estadisticas/BarometroSanitario/Barom_Sanit_2025/BS_2025_1a_oleada/es3509mar.pdf
  4. Ministerio de Sanidad. Sistema de información sobre listas de espera en el SNS. Diciembre 2024.
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  8. Lamata F et al. Medicamentos: ¿derecho humano o negocio? Díaz de Santos, Madrid, 2017.
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  11. https://www.cepr.net/drugs-are-cheap-why-do-we-let-governments-make-them-expensive/
  12. Hill A. What is the real price of medicines?, 2019.https://accesojustomedicamento.org/wp-content/uploads/2019/07/Andrew-hill.pdf
  13. Els Torreele. Why are our medicines so expensive? Spoiler: Not for the reasons you are being told… Eur J Gen Pract. 2024 Feb https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10836477/
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  16. Dictamen: aprobado Pleno del Congreso 22 de julio 2020, mayoría amplia.https://www.congreso.es/docu/comisiones/reconstruccion/153_1_Dictamen.pdf
  17. Ley del medicamento. https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2015-8343