
En la historia universal de la infamia de Borges cabría
añadir un capítulo sobre este penoso episodio
El pasado jueves 25 de junio, el Ministerio de Sanidad y por tanto el Gobierno
de España, a través de los grupos parlamentarios del PSOE y SUMAR, con
gesto impasible, sumó sus votos al PP, con nocturnidad y alevosía por el
método utilizado, para aprobar una proposición infame que sigue al pie de la
letra la posición de la industria farmacéutica. De esta forma se consolidan una
vez más los beneficios abusivos de la industria farmacéutica a costa de los
bolsillos de la ciudadanía.
A través de una enmienda transaccional a la Proposición de Ley del programa
de cribado neonatal, tramitada de urgencia en la Comisión de Sanidad, se
introduce la modificación de los artículos 97 y 106 de la Ley de garantías y uso
racional de los medicamentos y productos sanitarios. En ella se expresa: “los
acuerdos de financiación que se alcancen, así como la información derivada de
los mismos o de su aplicación, incluyendo los precios de adquisición de los
contratos de suministro de medicamentos que celebren las Administraciones
Públicas tendrán carácter confidencial y no podrán ser revelados ni por la
Administración General del Estado ni por las empresas u otras entidades que
sean parte de dichos acuerdos”.
Votó en contra el diputado de Podemos Javier Sánchez Serna, que denunció la
aprobación de esta medida sin debate público y con secretismo
Ahora será el Senado, en los próximos veinte días, quién deberá, refrendar,
modificar o retirar este acuerdo. Es altamente probable su aprobación, teniendo
en cuenta la mayoría holgada del PP, PSOE y SUMAR. Así, la industria
farmacéutica logra imponer su estrategia de mantener el secreto de los precios
y negociaciones. Una posición que la industria farmacéutica ha mantenido
durante años impugnando de forma reiterada las resoluciones de la Comisión
de transparencia ante los tribunales.
El argumento utilizado por el Ministerio de Sanidad para justificar esta
proposición son las consecuencias para nuestro país de la política que Trump
está aplicando de doctrina de Nación Más Favorecida (MNF por sus siglas en
inglés) en los EEUU Con ella, Trump expresa públicamente su queja de los
altos precios de los nuevos medicamentos en EEUU, más elevados que en los
países de la Unión Europea y otros países.
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Y es verdad. En EEUU los precios de los fármacos no tienen ningún control de
la Administración (con muy escasas excepciones) y las empresas exigen y
sitúan en el mercado el medicamento al precio más alto posible. En la Unión
Europea, los gobiernos realizan algún tipo de discusión y revisión con las
diferentes empresas farmacéuticas, en el proceso de aprobación de la
financiación pública de fármacos consiguiendo con dificultad precios algo
menos caros, aunque, en general, muy por encima de los costes reales. Trump
quiere pagar menos y asimilar los precios de sus fármacos a los del G7 más
Dinamarca y Suiza. Sin duda podía hacer más, como sería exigir el pago por
coste de fabricación y de I+D, promoviendo la modificación de su legislación.
Pero el terrible poder de la industria y las gestoras de fondos de inversión que
la respaldan sobre las decisiones de la Administración y el gobierno Trump
bloquean cualquier alternativa en este sentido.
El Ministerio de Sanidad de SUMAR y PSOE asume y acepta el mensaje
reiterado de la industria farmacéutica y de sus principales empresas. La posible
publicación de precios alcanzados menores que los que paga EEUU, llevaría,
según las informaciones que la industria farmacéutica realiza a través de sus
medios de comunicación, a las empresas a retrasar las negociaciones y por
tanto a no facilitar la entrada de determinados medicamentos. Ese retraso
podría suponer demoras en la comercialización de nuevos medicamentos
necesarios en España, y por tanto en su acceso. Sin embargo, esta
argumentación es la que distribuyen en diferentes medios diversas empresas
farmacéuticas como forma de presión sobre gobiernos y administraciones
europeos. En realidad, es una forma de chantaje y extorsión claramente
inaceptable.
El Gobierno de España y su Ministerio de Sanidad cometen un grave error.
Ceden a la conocida posición de la industria de que no se conozcan los precios
que pagamos con dinero público por los medicamentos, ni lo que cuesta su
fabricación y su investigación. Y es que, si se publicara esta información, sería
un escándalo, porque en muchos casos estamos pagando 10, 50 y 100 veces
más de lo que cuestan los medicamentos. ¡Con dinero público! Esto produce
unas ganancias anuales abusivas a los fabricantes de más de 10.000 millones
de euros, entre sobre precios y sobre medicación. Esas ganancias excesivas,
van en detrimento de otros recursos, fundamentalmente de personal, con sus
consecuencias de aumento de las listas de espera y deterioro de la calidad de
los servicios. Además, con parte de ese dinero capturan los sistemas públicos
de información y la inteligencia del sistema condicionando el funcionamiento de
este y su actual deterioro.
La estrategia del Ministerio debería ser negociar precios cercanos al coste de
fabricación y de I+D. Si la industria no acepta y exige precios abusivos, debería
denunciarlo y liderar alianzas con otros países para bajar el precio a niveles
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razonables. Entre tanto se podrían aplicar licencias obligatorias para importar o
fabricar medicamentos genéricos o biosimilares.
Imaginemos si en cualquier otro ámbito (construcción de edificios públicos,
compra de maquinaria, retribuciones de personal, etc.) se mantuviera el secreto
de lo que pagan las Administraciones Públicas, y nos enteráramos de que se
están pagando precios 10 veces más caros de lo que cuestan realmente. ¿No
sería motivo de denuncia y sanción?
Además, es necesario realizar una pregunta importante ¿A que responde la
celeridad con la que el Ministerio de Sanidad impulsa esta aprobación de
urgencia y sin debate público? Seguramente tiene relación con la posibilidad
plausible que el Tribunal Supremo en una próxima sentencia emita un fallo
favorable en relación con una demanda de Civio sobre la transparencia del
proceso de negociación de precios
Todo el asunto es lamentable. Borges le hubiera dado mejor prosa y hubiera
relatado con tristeza este día aciago en el que se dio una puñalada artera al
Sistema Nacional de Salud.
