ORIGINAL. Revista 50, Septiembre 2026.
Juan Gérvas.
Médico rural jubilado, exprofesor de salud pública, Equipo CESCA, Madrid, España jjgervas@gmail.com @JuanGrvas @juangrvas.bsky.social

Las vacunas son un logro sanitario que ha ayudado a cambiar el perfil de morbilidad y mortalidad a lo largo de más de dos siglos. Junto al saneamiento de aguas (suministro y depuración), la vacunación constituye un avance clave en salud pública que se suma a las mejoras en la alimentación, el trabajo, la vivienda, la educación, la atención clínica y la justicia social (democracia y redistribución de la riqueza) para ayudar a incrementar la calidad y cantidad de vida a individuos y poblaciones.
Pero las vacunas han pasado de ser un bien colectivo, muy barato y efectivo, a ser un negocio; es decir, un bien para los que las producen, a veces con dudoso beneficio clínico y social. De facto, las vacunas están pasando de vacunas poblacionales a vacunas personales, lo que cambia el foco ético de «justicia» y «no maleficencia», a «beneficencia» y «autonomía» (1).
Las vacunas sistemáticas (polio, difteria, sarampión, rubeola, parotidits, tosferina, tétanos) son un tesoro y logran a muy bajo coste resultados espectaculares. Sin embargo, los fundamentos filosóficos y científicos de estas vacunas que protegen a la población se están utilizando para fomentar vacunas caras de dudosa eficacia en los individuos, y que dan grandes beneficios a las industrias.
Frente al negocio de las vacunas, con su agresividad en la promoción y venta, podemos decir que las vacunas han perdido su «inocencia», como bien se demuestra al recordar las necesarias presiones para conservar el abastecimiento de vacunas sistemáticas esenciales (por ejemplo, contra tétanos y polio) a lo largo del final del siglo XX y comienzos de XXI, dado su escaso margen de beneficio para los fabricantes.
El cambio también afecta a su investigación, que ha pasado mayoritariamente de las universidades (financiación pública, sin ánimo de lucro) a las industrias (financiación privada, con ánimo de lucro).
Como he comentado, las vacunas son medicamentos de salud pública, parte de la mejor respuesta frente a las enfermedades infecciosas. Ante las infecciones e infestaciones conviene el uso racional de los recursos (la gestión integrada) (2) y, por ello, habría que evitar el excesivo protagonismo de las asociaciones profesionales clínicas “científicas”. Tales asociaciones convierten las vacunas en respuestas individuales, no poblacionales, que sirven a los intereses de la codicia (“afán de lucro”) de los accionistas de las industrias farmacéuticas. Es decir, anteponen el lucro a la salud (“la bolsa por encima de la vida”).
El desplazamiento del grueso de las vacunas de Salud Pública a Pediatría les ha dado un componente más biológico, más individual, menos solidario, más comercial, menos científico, menos eficiente y más imperativo. Además, con la disminución de la población infantil, las industrias tienen cada vez mayor interés en otros sectores de población, como mujeres y ancianos, especialmente respecto a vacunas “débiles” que hay que inyectar anualmente, como las de la gripe y la COVID.
Al festín de las vacunas se han sumado otras especialidades, en la actualidad con especial fuerza la Cardiología, en alianza con la Gerontología y la Medicina General/de Familia.
En concreto, en Cardiología se añadió en 2025 la vacunación como cuarto pilar de la prevención médica del riesgo cardiovascular.
Literalmente (3): “La evidencia de que las principales enfermedades transmisibles, como la gripe, la infección por neumococo y la COVID-19, pueden provocar enfermedades cardiovasculares ha llevado a la European Society of Cardiology (ESC) a emitir una declaración de consenso en la que se aboga por la vacunación sistemática como parte del control del riesgo cardiovascular. Además de prevenir las complicaciones de las enfermedades infecciosas en cuestión, las vacunas tienen profundos efectos sobre el riesgo cardiovascular y, como tales, deben considerarse el cuarto pilar de la prevención médica cardiovascular, además de los antihipertensivos, los hipolipemiantes y los tratamientos farmacológicos para la diabetes».
Ya en 2021, la sociedad publicó una guía para la insuficiencia cardiaca que recomendaba la vacunación antigripal y antineumocócica para prevenir las hospitalizaciones por insuficiencia cardiaca. Y en la guía de 2023 sobre síndrome coronario agudo de la American Heart Association (AHA) y el American College of Cardiology (ACC) se recomendó la vacunación anual contra la gripe para pacientes con una enfermedad coronaria crónica «para reducir la morbilidad cardiovascular, la muerte por causas cardiovasculares y la muerte por cualquier causa».
La moda ha llegado a España, y en 2026 se suma la Medicina General/de Familia, representada por SEMERGEN. Así (4), “un consenso de 15 expertos analiza la relación entre determinadas infecciones y el riesgo cardiovascular y plantea incorporar la vacunación al seguimiento de las personas mayores y los pacientes con enfermedad cardiovascular”. La vacunación debe ganar protagonismo en la prevención cardiovascular, especialmente entre las personas mayores y quienes ya presentan enfermedad cardiovascular. Así lo plantea el documento de consenso de expertos ‘Prevención cardiovascular integral: el papel de la vacunación en el adulto mayor con enfermedad cardiovascular’, publicado en la revista científica Medicina de Familia-SEMERGEN, que propone ir más allá del control de los factores de riesgo clásicos e incorporar la prevención de aquellas infecciones que pueden favorecer una descompensación cardiovascular. El consenso ha sido elaborado por un panel multidisciplinar de 15 expertos, entre ellos profesionales de Medicina Familiar y Comunitaria, Cardiología y Vacunación. El trabajo revisa la evidencia disponible sobre la relación entre determinadas infecciones y la enfermedad cardiovascular, así como el potencial papel preventivo de la vacunación frente a la gripe, la enfermedad neumocócica, el virus respiratorio sincitial (VRS), la COVID-19 y el herpes zóster. El documento parte de una realidad cada vez mejor conocida: las infecciones respiratorias y sistémicas no afectan únicamente al aparato respiratorio o al estado general del paciente, sino que pueden incrementar el riesgo cardiovascular. La respuesta inflamatoria que desencadenan, junto con otros mecanismos como la inestabilidad de la placa aterosclerótica y el aumento del estado protrombótico, puede favorecer la aparición o descompensación de eventos cardiovasculares”.
La realidad bien conocida es que se están promocionando indiscriminadamente vacunas de escasa, si alguna, utilidad, con importantes efectos adversos, y que se está “abonando” bien el campo profesional (con millones de euros), como se demuestra, por ejemplo, en el caso de la vacuna contra el virus sincitial respiratorio (5).
Puesto que son vacunas ineficaces, la estrategia de venta pasa a los “efectos no específicos” de las mismas, a ese impacto inesperado, abogado especialmente por estudios observacionales de baja calidad.
Al tiempo se difuminan y olvidan los condicionantes socioeconómicos de la salud cardiovascular, que se pretenden obviar con la vacunación.
En síntesis, a/ las vacunas se convierten en instrumentos caros de salud individual, b/ bajo el control de las propias industrias (que financian la investigación llegando a controlar los ensayos clínicos), c/ se implica a sociedades “científicas” médicas que se sustentan con el dinero de dichas industrias, d/ se amplía el campo a todas las edades y grupos poblacionales, e/ se funda sobre todo en vacunas “débiles” que requieren re-vacunación anual, f/ se insiste en efectos no específicos de las vacunas y g/ se soslayan los factores socioeconómicos del enfermar.
Bibliografía
1.- Eficacia, efectividad y seguridad de las vacunas. Aspectos clínicos, profesionales y sociales.
2.- Ante las infecciones e infestaciones, uso racional de los recursos (gestión integrada). El caso de las vacunas.
3.- Los europeos añaden la vacunación como cuarto pilar de la prevención médica del riesgo cardiovascular.
https://espanol.medscape.com/verarticulo/5914393?form=fpf
4.- Un consenso de expertos sitúa la vacunación como parte de la prevención cardiovascular en mayores.
5.- Vacuna contra el virus sincitial respiratorio en la ancianidad. Sin casos en Galicia, con muertos en Dinamarca.
https://saludineroap.blogspot.com/2026/09/vacuna-contra-el-virus-sincitial.html
