Cincuenta números, una convicción

EDITORIAL. Revista 50, Septiembre 2026.

Soledad Cabezón Ruiz.

Presidenta de la AAJM.

Con este ejemplar, la revista de la Asociación Acceso Justo al Medicamento llega a su número 50. En primer lugar, me parece un buen momento para dar las gracias a quienes la han hecho posible y para pensar en lo que hemos aprendido juntos.

Lo que nació para compartir las inquietudes y propuestas de la AAJM, con el tiempo, y esfuerzo desinteresado de personas comprometidas con el sistema sanitario público, se ha convertido en un lugar donde hacernos preguntas, reunir conocimientos y debatir cómo conseguir que los avances de la medicina lleguen a quienes los necesitan.

Como médica, he visto lo que puede cambiar la vida de una persona cuando surge un tratamiento para su enfermedad, pero también he visto la dificultad de ofrecerlo cuando su precio pone a prueba los recursos del sistema sanitario. Las decisiones sobre investigación, precios y financiación pueden parecer lejanas, pero terminan llegando a la consulta. Por eso existe la AAJM y por eso seguimos necesitando esta revista.

En sus páginas hemos hablado de patentes, de transparencia, de financiación pública de la investigación y de acceso a los medicamentos. Al hacerlo, hemos ido constatando los límites de un modelo farmacéutico concebido en el siglo XX. La reciente revisión de la legislación farmacéutica europea o las reformas planteadas en España han supuesto cambios que, a mi juicio, dejan abiertas preguntas esenciales: ¿quién investiga las enfermedades que reciben menos atención?, ¿cómo se establece un precio justo a los tratamientos?, ¿qué capacidad tienen los sistemas públicos para decidir qué problemas de salud deben investigarse? y, sobre todo, ¿cómo asegurar su sostenibilidad?

Estas preguntas necesitan espacios donde puedan discutirse con tiempo, rigor y libertad. Sin embargo, no abundan las publicaciones que, como la revista AAJM hacen esta tarea y sostienen de forma continuada un debate sobre el modelo farmacéutico desde la perspectiva del acceso. Haber llegado al número 50 demuestra la necesidad de mantenerlo vivo.

A lo largo de los diferentes números hemos aprendido que los sistemas públicos pueden hacer mucho más que financiar medicamentos una vez desarrollados. Nuestros hospitales conocen de cerca las necesidades de los pacientes; las universidades y los centros de investigación cuentan con profesionales capaces de buscar y dar respuestas; de hecho, hoy en día, en la UE, más del 50% de la financiación de la investigación farmacéutica procede del sector público. Reforzar su capacidad para investigar y llevar los resultados hasta la práctica clínica permitiría atender problemas hoy desatendidos, disponer de más opciones para garantizar el acceso, al mismo tiempo que garantizar la sostenibilidad del sistema sanitario público.

Además, la oportunidad que se abre con el uso de los datos sanitarios generados en la atención pública abre nuevas posibilidades a las que el sistema público no puede ni debe renunciar. No basta con facilitar el uso de los datos, sino reforzar la capacidad del propio sistema público para investigar con ellos y para que los conocimientos obtenidos reviertan en la atención a los pacientes directamente.

En una sociedad que envejece y las necesidades en salud crecen, exige decisiones políticas innovadoras desde la convicción de que la sostenibilidad del sistema sanitario es necesario, posible y urgente.

Quiero terminar dando las gracias a quienes han escrito, revisado y editado estos cincuenta números, y a quienes los leen y participan en la conversación que generan. Presidir la AAJM me ha permitido aprender de personas con experiencias muy distintas y una convicción compartida: el progreso científico debe traducirse en una mejora real de la salud de todos. Con esa convicción celebramos este número y seguiremos trabajando en los próximos.

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