Salvador Allende y el estanco de los antibióticos. Un  ejemplo de inteligencia política y de compromiso con la salud del pueblo chileno

AUTOR: Ramón Gálvez. Médico neurólogo. Coordinador de la Comisión de Redacción de la rAJM.

Revista nº 24. Octubre 2023.

El 11 de septiembre de 1973, el ejército chileno, impulsado por la oligarquía, apoyado por determinados  sectores de la clase media y respaldado por Washington, derrocó al Gobierno de la Unidad Popular de Salvador Allende. Este golpe de estado acabó con las instituciones democráticas, aplastó a las organizaciones de trabajadores y al  movimiento popular,  asesinando a miles de personas, utilizando la represión  en centros de tortura, en campos de concentración y provocando el exilio de aquellos que consiguieron escapar de la muerte o de la cárcel.
 
El golpe inicia  en Chile el comienzo de una dictadura de diecisiete años, donde se asentaron  las bases para treinta años de supremacía del libre mercado, el neoliberalismo, en un contexto autoritario de anulación de las libertades democráticas.
 
De una forma generalizada, en este mes de septiembre pasado, en numerosos y diferentes instituciones y  medios de comunicación se ha estado recordando el golpe militar y sus terribles consecuencias para el pueblo chileno y cómo elimino las  esperanzas  de la clase trabajadora. de todo el mundo en uno de los experimentos más prometedores en el socialismo democrático, la “ Vía chilena hacia el Socialismo”.
 
Los miembros de la Comisión de Redacción de AJM pensamos que era útil e importante recordar algunas ideas, proyectos y realidades que llevó adelante Salvador Allende en el ámbito de la Salud. Para ello queremos poner a disposición de nuestras y nuestros lectores las propias  palabras, siempre inteligentes, razonadas y emocionadas, de Salvador Allende, precisamente en el tema de medicamentos y salud.
 
Pero previamente hagamos un muy breve recorrido por la trayectoria personal de Allende ( 1908-1973).
 
Antes de la llegada a la presidencia del gobierno de Chile en noviembre de 1970 con la Unidad Popular, Salvador Allende tuvo años de trabajo en los que intentó una y otra vez mejorar las condiciones de vida de los trabajadores y el pueblo chileno. Así en  diferentes responsabilidades y siempre con su compromiso constante con el pueblo chileno, desde  de septiembre de 1939 a octubre de 1941; y posteriormente, en el periodo comprendido entre diciembre de 1941 y  abril de 1942, fue ministro de Salubridad, Previsión y Asistencia Social durante el gobierno de Pedro Aguirre Cerda y el Frente Popular.
 
En esa etapa de intenso trabajo político, pública en 1939 una obra nuclear que expresa bien su visión de la salud: “ La realidad médico social de Chile”(1). En este texto, después de revisar los antecedentes geográficos y demográficos, repasa las condiciones de vida del pueblo chileno. e identifica la raíz de los problemas médicos: “El estado de miseria en que ha vivido el pueblo, de la carencia de hábitos higiénicos, de la predisposición para que en él se desarrollen las epidemias y las enfermedades de trascendencia social, del grado de atraso cultural que le había impedido reconocer sus intereses de clase laboriosa”. A continuación, propone un plan de acción para modificar radicalmente y de forma positiva esta situación.
 
En 1942, tras finalizar su responsabilidad política, se incorpora a la Caja de Seguro Obligatorio, donde llegó a ser vicepresidente y administrador.
 
Como senador en el periodo 1945-1953  desarrolla un intenso trabajo legislativo, gracias al cual, el Congreso promulgó una Ley  por la cual se aprobaba la creación del Servicio Nacional de Salud (SNS) y el Servicio de Seguro Social (SSS). El Servicio Nacional de Salud unió a todos los establecimientos sanitarios públicos del país en una política común planificada. Como señalan diferentes analistas e historiadores, el Servicio Nacional de Salud conseguirá extraordinarios objetivos  sanitarios como vacunaciones, erradicación de enfermedades infecto-contagiosas, educación sanitaria, etc.
 
En 1950 presentó su primer proyecto sobre el estanco de los medicamentos, una alternativa absolutamente visionaria para conseguir que los medicamentos esenciales, llegaran a todos los chilenos.
 
La llegada de la Unidad Popular y de Salvador Allende en noviembre de 1970 al gobierno de Chile supone la puesta en marcha de un plan de acción sintetizado en 40 medidas, que incluían objetivos políticos, económicos y  sociales.
 
En el campo de la salud se impulsaron y desarrollaron medidas para mejorar el estado de salud de la población, en especial de niños y niñas. Todos los escolares de la enseñanza básica, tenían derecho a recibir desayuno y almuerzo gratuitos. Se aseguraba medio litro de leche diaria a todos los niños/as de Chile, hasta los 15 años de edad. También se pusieron en marcha consultorios materno-infantiles en todas las poblaciones, se garantizó la asistencia médica y la administración  de medicamentos gratuitos en los hospitales.
 
Terminamos este, como señalábamos antes brevísimo resumen de la actividad llevada a cabo por Salvador Allende, remitiendo al lector a las excelentes biografías publicadas y textos donde del propio Salvador Allende expone de forma magistral sus propios análisis e ideas.
 
Vayamos ahora a  escuchar las palabras que Allende dirigió al Senado de Chile con una pequeña introducción aclaratoria.
 
En el año 1968, y continuando su labor como senador, presentó en el Senado chileno una iniciativa para el debate bajo el nombre de “ Estanco de los antibióticos“.
 
Con ese término de estanco se refiere a la concepción, ya no habitualmente utilizada, de la institución por el Estado de un monopolio  de la producción, distribución, importación y venta de un bien determinado. Este monopolio estatal se aplicaba, a determinados bienes que el Estado consideraba de interés fundamental. Por ejemplo, uno de los estancos más antiguos que se conoce, desde el siglo siglo XIV, es el de la sal del reino de Aragón, que regulaba la venta y no permitía la importación o de idéntica forma. en  1634 , en la corona de Castilla, el estanco del tabaco que convirtió la venta en un monopolio y en una importante fuente de ingresos para el estado.
 
Por lo tanto, lo que va a  proponer Allende al Senado de Chile, es la instauración de un monopolio de la producción, distribución y venta de antibióticos para que los ciudadanos chilenos pudieran acceder a ellos y de esta manera recuperar su salud.
 
A continuación reproducimos íntegramente su intervención. Sesión Especial N° 61 del Senado, Legislatura  Ordinaria año 1968 jueves 12 de septiembre de 1968. Biblioteca del Congreso Nacional de Chile – www.bcn.cl/laborparlamentaria – documento generado el 17-10-2023
 
ESTANCO DE LOS ANTIBIOTICOS.
El señor ALLENDE.-
Señor Presidente, comprendo que la discusión de este proyecto entorpecerá el despacho de los que vienen a continuación. Pero deseo dejar expresamente establecido, sobre todo después de las palabras del Honorable señor Noemi, que lo hemos presentado Sin el ánimo de sorprender al Senado y que no es efectivo que hayamos carecido de antecedentes al respecto.
 
La iniciativa en debate representa la continuidad de un esfuerzo que data ya desde hace muchos años. En 1950 presenté, junto con tres proyectos -uno de ellos creaba al Estatuto Médico funcionario- el que establecía el estanco de los antibióticos
 
En reiteradas oportunidades, los médicos que formamos parte de la Comisión de Salud Pública, entre ellos los Honorables señores Barros y Ahumada, hemos estado preguntando a los Ministros de Salud Pública de distintos Gobiernos cuál es la realidad de la producción y comercialización de los medicamentos en nuestro país. Además, nos hemos preocupado, desde hace ya muchos años, de dar impulso al Laboratorio Chile, que es una entidad estatal, igual que al Instituto Bacteriológico, y hemos auspiciado su unificación.
 
De los breves antecedentes que estoy dando, se deduce que quienes hemos suscrito e1 proyecto conocemos bien la materia.
 
No quisiera dramatizar, pero, indiscutiblemente, hay un hecho que nadie puede desconocer: si hay algo que golpea con fuerza la realidad nacional, es el costo de los medicamentos, sobre todo de los antibióticos. Hicimos esfuerzos -digo «hicimos», porque la iniciativa nació de estas bancas- por crear el Servicio Nacional de Salud. Ya en oportunidades anteriores hice presente que el propio Director de ese organismo -luego me referiré a ello–, el doctor Juan Hepp, renunciado por problemas políticos, lo que es extraordinariamente penoso y lamentable, entregó al señor Ministro de Salud Pública un estudio que señala que este Gobierno, igual que los anteriores, ha acumulado las deudas que el Fisco tiene con dicho Servicio, que alcanzan a la elevadísima cifra de ciento sesenta mil millones de pesos. Entonces, ¿qué sucede hoy día? Que muchos hospitales no disponen de medios para comprar medicamentos, y los enfermos están obligados a adquirirlos, lo cual les significa un esfuerzo extraordinario, si se toma en cuenta el valor de aquéllos y los ingresos de la gente que por ley tiene derecho a ser atendida por el Servicio Nacional de Salud, vale decir imponentes del Servicio de Seguro Social e indigentes. La realidad que confrontamos es extraordinariamente grave y seria. Puedo decir al Senado que si el Gobierno quisiera, podría disminuir -lo digo sin exagerar- en treinta o cuarenta por ciento el costo de los medicamentos. Y esta, aseveración debe ser tan exacta cuanto que, con sorpresa, hemos visto que no obstante la denuncia hecha por Diputados democratacristianos, las oficinas administrativas dijeron que en este segundo semestre se iba a autorizar un alza de quince por ciento de los medicamentos, porque así se habían comprometido al comienzo del año. Pero la reacción que se produjo fue de tal naturaleza, que posteriormente vino el desmentido, y ya no subirá el precio de dichos productos.
 
Puedo decir al Senado que el valor comercial de algunos medicamentos es tan alto, que un obrero o empleado debe entregar sus ingresos de cinco o seis días para adquirir un frasco de cualquiera de los antibióticos indispensables para el tratamiento de diversas enfermedades.
 
Por lo expuesto, pido al Senado aprobar en general el proyecto, y como ha sido objeto de muchas indicaciones, en la Comisión las estudiaremos con el interés que merecen.
 
Deseo sólo señalar que la Oficina de Informaciones del Senado me entregó copia de un oficio, de septiembre de 1965, con el cual da respuesta a diversas preguntas que formulé. Hice referencia a que el primer proyecto de estanco de los antibióticos lo presenté en 1950. Pues bien, mis preguntas fueron las siguientes:
 
«Monto, en dólares, que representa la importación autorizada de materia prima para la elaboración de medicamentos y productos farmacéuticos, por parte de la industria nacional y de las firmas extranjeras que operan en el país, referido a los años 1964 y 1965, separadamente;
 
«Monto, en dólares, que significa la importación de medicamentos y productos farmacéutico.
 
Alzas que han tenido los precios de dichos medicamentos y productos farmacéuticos, desde el 1o de enero de 1964 a la fecha, indicándose, además, los fundamentos que las han justificado; «Señalar, en porcentajes, las variaciones que experimentan los precios de esos artículos, desde el fabricante al distribuidor y, de éste, al consumidor; «Nómina de las empresas, laboratorios e industrias nacionales y extranjeras, existentes en el país, que se dedican a la elaboración de medicamentos y artículos farmacéuticos, especificándose, en cada caso, los productos que preparan, y «Lista de los medicamentos y artículos farmacéuticos que se importan.»
 
En seguida vienen las respuestas a todas estas preguntas. Son veintiocho páginas, que contienen todos los antecedentes solicitados.

 

No es mi propósito obstruir el despacho de los demás proyectos en tabla. Sin embargo, deseo manifestar a los señores Senadores que se interesen por esta materia, que sería muy interesante que leyeran estos antecedentes. Por ejemplo, en esas veintiocho páginas no figura una sola importación de antibióticos de los países socialistas. ¡Ni una sola! Tampoco aparecen países capitalistas industrializados que no están en el clan de las patentes. Este hecho es de gravedad extraordinaria, pues ya lo dije en la sesión anterior: hay un convenio internacional en virtud del cual determinados productos están sujetos o a «royalties» o a patentes, lo que permite a las empresas fijar los precios. En cambio, los países no sometidos a dicho convenio tienen una producción a veces la tercera parte o la mitad más barata. Hace pocos días el señor Ministro de Salud Pública dio estos antecedentes, requerido por mí, en la Comisión de Salud Pública del Senado. Nos hizo saber, por ejemplo, que había países como Polonia, Checoslovaquia y Alemania, que producían penicilina y otros medicamentos con un costo, con relación al de Estados Unidos, ocho o diez dólares más bajo por frasco. Señaló que hasta tal extremo llega la fuerza o el poder económico y político, que inclusive en Estados Unidos se había denunciado el elevadísimo costo que significaba proveer las necesidades del Ejército de ese país con la producción de los laboratorios norteamericanos; pero que no obstante significar tal adquisición millones de dólares más, tuvieron que comprar allí los medicamentos.
 
Como digo, tengo la lista. Son veinticinco páginas. ¡Es algo increíble!
 
Además, hay una experiencia muy clara. En 1940 ó 1941, cómo consecuencia de la guerra, nos vimos obligados a centralizar en el Ministerio de Salud Pública la adquisición de los medicamentos. Entonces, junto con asegurar el normal abastecimiento del país, comprobamos algo extraordinariamente grave: las variaciones de precio que tenían las materias primas: el laboratorio A pagaba, por ejemplo, equis dólares por el ácido acetilsalicílico, y el laboratorio B cancelaba esa misma materia prima a un precio más elevado en 30% ó 40%. Ello significaba que dejaban dólares afuera, de modo que hacían doble negocio a expensas del pueblo chileno.
 
Existen laboratorios que son filiales de consorcios internacionales y, por lo tanto, la facturación se hace en familia. Todo esto es de gravedad extraordinaria.
 
Si por lo menos hubiéramos establecido el control efectivo en esta materia, si hubiéramos aplicado el estanco en la forma como se planteó, habríamos ahorrado millones de dólares -no exagero-, y millones y millones de pesos al pueblo de Chile; y, lo que es más importante, habríamos salvado cientos y miles de vidas. ¡Hay que ver lo que significa para un obrero o para una madre modesta gastar dieciocho mil o veinte mil pesos, que es el precio actual de un antibiótico! ¿Cómo puede hacerlo, si el salario mínimo industrial u obrero es de seis mil pesos? ¡Imagínense lo que ello significará para un campesino o empleado! Y nadie puede pensar que determinadas enfermedades puedan curarse con un frasco de antibióticos.
 
Yo he reconocido que es un paso adelante lo planteado por el Gobierno en lo relativo a la lista nacional de productos. ¿Saben Sus Señorías -aquí tengo la lista completa- que hay seis mil setecientos productos llamados «especialidades farmacéuticas», que son en esencia trescientos o quinientos fármacos con distintos nombres y que se venden a precios fabulosos, pues para introducir un mismo medicamento con otra designación hay que gastar muchos pesos en propaganda? Seis mil y tantos. Por eso, he reconocido que constituye un paso importante establecer la lista nacional, que sería obligatoria para los servicios médicos. Los medicamentos podrán venderse en las farmacias con la designación científica y se mantendrá también el nombre de fantasía.
 
Pero la solución de fondo no es ésta, sino establecer el estanco, lo cual no significa que la materia prima será elaborada por el Laboratorio Chile o el Instituto Bacteriológico. No, señores Senadores, aquélla se comprará y distribuirá a los laboratorios que existan, pero se sabrá el precio que se ha pagado efectivamente. Garantizo al Senado que una medida de esta naturaleza significará ahorrar, por lo menos, treinta o cuarenta por ciento en el costo de los medicamentos, lo cual representa millones de pesos para el Servicio Nacional de Salud y el Servicio Médico Nacional de Empleados, y cientos de millones de pesos para la población chilena.
 
Comprendo que éste es un paso bastante serio dentro del concepto que tenemos del fenómeno comercial e industrial en el país. Por eso pido a los señores Senadores no valerse de disposiciones reglamentarias para postergar la discusión y aprobar en general esta iniciativa, a fin de poder enviarla de inmediato a Comisión. Seguramente no alcanzará a ser despachada en esta legislatura, pero será un antecedente que permitirá al Gobierno tomar medidas más drásticas, porque es el colmo lo que ha sucedido y sigue sucediendo. No puede especularse con la vida, de nuestra gente. Es la existencia de miles de chilenos la que está limitada por no tener poder de compra. Es doloroso decirlo, pero la salud se compra. Quienes tenemos medios para pagar podemos adquirir medicamentos y defender la salud de nuestra familia. Los que ganan menos no pueden hacerlo. Por eso, como médico, impetro del Senado la aprobación en general del proyecto. Es posible que no sea ley de la República, por la intervención de intereses poderosos y criterios técnicos distintos, pero por lo menos significará una advertencia. Estoy seguro de que el Gobierno agradecerá nuestra colaboración, que le permitirá tener mano drástica y dura, pero justa, no puede especularse con la vida, de nuestra gente. Es la existencia de miles de chilenos la que está limitada por no tener poder de compra. Es doloroso decirlo, pero la salud se compra. Quienes tenemos medios para pagar podemos adquirir medicamentos y defender la salud de nuestra familia. Los que ganan menos no pueden hacerlo. Por eso, como médico, impetro del Senado la aprobación en general del proyecto. Es posible que no sea ley de la República, por la intervención de intereses poderosos y criterios técnicos distintos, pero por lo menos significará una advertencia. Estoy seguro de que el Gobierno agradecerá nuestra colaboración, que le permitirá tener mano drástica y dura, pero justa, en un problema que interesa a todo Chile.
 
 
 
Referencias
1.      Allende Gossens, Salvador (1999) La realidad médico-social chilena. Cuarto Propio, Santiago, Chile. Disponible en: http://catalogo.bcn.cl/ipac20/ipac.jsp?&index=BIB&term=112592
 
2.      Mario Amorós ha  publicado recientemente una actualización de un texto previo de 2013 de lectura muy recomendable. Amorós M.   “ Salvador Allende, biografía política, semblanza humana. Editorial Capitán Swing. Septiembre 2023


 
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